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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 51

Media hora después, comenzó la competencia.

Los participantes subieron al escenario según el orden del sorteo. Se presentaron diseños de estilo moderno, vestidos largos estilizados y reproducciones clásicas; había de todo tipo, y el nivel era muy variado.

En la mesa del jurado, Claudio Galán fruncía y relajaba el ceño, bajando la vista de vez en cuando para anotar algo en su hoja de evaluación.

Cuando llegó el turno de Gisela Rojas, el público se alborotó notablemente.

Ella subió al escenario guiando a su modelo, quien lucía un vestido largo de color rosa empolvado. La prenda estaba confeccionada con la técnica de Seda Bordada de Élite, mostrando un intrincado diseño de «Cien mariposas entre flores». Las puntadas eran tan finas que a simple vista resultaban casi imperceptibles.

Claudio Galán asintió levemente y, por fin, una pequeña sonrisa asomó a sus labios.

Al parecer, por fin había visto algo digno de su admiración.

Al bajar del escenario, Gisela pasó junto a Julia Silva. Su mirada se detuvo en ella por un instante y en sus labios se dibujó una sonrisa cargada de dobles intenciones.

Luego subieron algunos participantes más. A los ojos de Julia, los diseños eran bastante buenos: colores atrevidos y formas que integraban elementos de moda contemporánea. El ambiente entre el público se animó bastante.

—A continuación, la participante número diez, Julia Silva.

Cuando el presentador anunció su nombre, Julia respiró hondo, tomó el micrófono y subió al escenario.

El foco la iluminó por completo y esa pizca de nerviosismo que había sentido en la sala de espera desapareció sin dejar rastro.

La modelo entró al escenario, mostrando la prenda desde todos los ángulos. Era un traje de dos piezas de corte impecable, en una combinación de negro y dorado, con un patrón de venas de hojas. La caída era perfecta, las líneas fluidas. Sobre una base negra profunda, los adornos dorados y las sutiles texturas de las hojas brillaban discretamente bajo la luz, irradiando una elegancia sutil pero imponente.

No había ni un solo detalle sobrante en toda la prenda; todo estaba en el lugar preciso.

El público se quedó en silencio por un instante.

Claudio Galán, que hasta entonces mantenía los ojos a medio cerrar, levantó la mirada y la fijó en el diseño durante un largo rato.

Los demás miembros del jurado también se enderezaron en sus asientos para observar los detalles.

Julia comenzó a explicar su inspiración. Tenía la voz un poco ronca, pero su dicción era clara y su lógica, impecable.

—La inspiración para esta prenda proviene de un árbol —comenzó—. Un árbol muy viejo y muy común. No da flores ni frutos, pero cada verano despliega sus ramas y hojas para proteger del sol abrasador a quienes se cobijan bajo él. Tiempo después, ese árbol cayó.

Capítulo 51 1

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