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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 39

Julia había modificado el boceto para la ronda preliminar varias veces, pero, al final del día, sintió que su primera versión era la mejor. Tomó una decisión y subió el diseño original.

Era un elegante traje sastre oscuro con cuello alto y botonadura asimétrica.

El fondo era de un negro profundo con delicados acentos dorados. El diseño principal giraba en torno a la forma de las venas de las hojas de los árboles, realzado con finos bordados de pedrería. Era una pieza que irradiaba lujo, pero sin perder la sobriedad.

Al principio había pensado en usar hilo de oro para bordar el clásico patrón de dragones, pero cuanto más lo veía, más pretencioso y pasado de moda le parecía. Justo entonces, miró por el inmenso ventanal y vio las hojas del jardín meciéndose con el viento, y así nació su verdadera inspiración.

Con el diseño ya entregado para la evaluación, su siguiente tarea era encontrar la tela perfecta para la estructura principal del traje.

Llamó a Lucía y le propuso ir a la Fábrica de Sedas Reales. Su visita anterior se había pospuesto por su resfriado, pero ahora era el momento ideal para ver si podían desarrollar algo nuevo.

Una hora después, ambas llegaron a las instalaciones. Tras un aviso previo, el subgerente de la planta las estaba esperando para darles un recorrido.

El ruido de las máquinas retumbaba en el galpón, los gigantescos telares trabajaban a un ritmo hipnótico, y el aire olía a una mezcla del cálido aroma del hilo de seda puro y el aceite tibio de las máquinas.

—Es la primera vez que veo una fábrica de sedas tan grande. De niña vi telares tradicionales, pero esto es otro nivel —comentó Lucía, con los ojos brillando de fascinación.

Julia se mantuvo en silencio, sus ojos fijos en las máquinas que tejían interminables metros de satén.

El subgerente captó su interés y la guio hacia un telar de muestras.

—Señorita Silva, aquí tiene el satén grueso de acabado mate que nos solicitó por teléfono. Ajustamos los parámetros de las máquinas y preparamos varias muestras para que usted las evalúe.

Un operario sacó varios rollos de tela negra de un estante de madera y los extendió sobre una gran mesa, retirando las fundas protectoras.

Julia tomó la tabla de colores y la ficha técnica que Lucía le entregó y comenzó a compararlas con paciencia.

—Este de 260 gramos brilla demasiado, no me sirve. El de 280 gramos tiene buena caída, pero le falta porcentaje de seda.

Revisó cada rollo hasta que sus ojos se clavaron en el último trozo de satén negro, al fondo de la pila.

Alisó la tela con las yemas de los dedos. La textura era densa, compacta, pero suave y firme al tacto. La apretó con fuerza en un puño y la soltó. La tela se deslizó de sus manos como agua y, al revisarla, no tenía ni la más mínima arruga.

Capítulo 39 1

Capítulo 39 2

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