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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 225

Fidel llegó al club.

Apenas salió del elevador, vio al fondo del pasillo a Benjamín hablando por teléfono.

Sin dudarlo, se dirigió hacia él.

Benjamín seguía intentando convencer a Zaira. Al voltear, notó la presencia de Fidel.

Sabía muy bien que Fidel era orgulloso y no le gustaría que se metiera en sus asuntos privados, así que bajó la voz mientras hablaba por teléfono.

—Hermana, ya no puedo seguir platicando, Fidel ya llegó.

—Todo lo que te dije, mientras tú entiendas lo que siente Fidel, basta. Pero por favor, no se lo cuentes a nadie, ¿sí?

—Eso es todo, cuídate.

Colgó apresurado, casi tropezando con sus palabras.

Justo en ese momento, Fidel ya estaba a su lado.

—Fidel.

Benjamín guardó el celular y, sonriente, se acercó aún más.

Fidel pensó que seguro Benjamín estaba platicando con alguna de sus novias y no le dio importancia, así que entró con él al privado.

Benjamín era de esos que amaban la fiesta; si salía a divertirse, siempre armaba un grupo grande.

Apenas abrieron la puerta del privado, los altavoces retumbaron con una música ensordecedora, y Fidel arrugó el entrecejo de inmediato.

Benjamín, al verlo, lanzó una mirada significativa al grupo.

—¡Váyanse todos!

Todos los que estaban ahí eran del mismo círculo, así que reconocieron a Fidel al instante.

Ya sabían que con él no se jugaba. Le saludaron rápido y desaparecieron, uno tras otro.

En un parpadeo, el enorme salón quedó solo para Fidel y Benjamín.

Fidel se quitó el saco y lo aventó sin cuidado al sofá. Luego, tomó una copa de whisky de la mesa y se la bebió de un trago.

Benjamín, al verlo tan alterado, confirmó lo que sospechaba.

Solo una persona podía poner así de inquieto a Fidel: su cuñada.

Se sentó a su lado y le dio unas palmadas en el hombro.

—Fidel, entre hombres nos entendemos.

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