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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 219

Candela siguió a Fidel rumbo a la empresa.

El Grupo Arroyo acababa de lanzar una nueva colección de joyas inspirada en la cerámica azul y blanca, diseñada por Catalina, la principal diseñadora de la joyería del grupo.

Toda la colección estaba impregnada de los detalles de la cerámica tradicional, fusionando la estética moderna con un aire clásico. Lo más destacado era la audaz decisión de incrustar fragmentos auténticos de cerámica en las piezas, logrando un impacto visual impresionante y poniendo de manifiesto una artesanía que dejaba a todos asombrados. Esa belleza única, esa esencia oriental, resultaba imposible de ignorar.

Candela contempló la colección entera, y sus ojos brillaron de asombro. Ya fuera como mujer, o como restauradora de antigüedades, le fascinaba el diseño de esa línea.

La estilista la ayudó a cambiarse y la vistió con un vestido elegante de corte moderno en tono blanco lunar. El cabello lo llevaba recogido en un moño bajo, sencillo pero pulcro.

El maquillaje y la ropa, lejos de opacarla ante las joyas, resaltaban todavía más la belleza de sus facciones. Cada detalle parecía pensado para que Candela luciera como una reina.

Al salir del camerino, Candela fue directo al estudio fotográfico.

Fidel y el resto del equipo ya la esperaban.

En el momento en que entró, uno de los presentes no pudo evitar soltar una exclamación de asombro. Fidel, al escucharla, giró la cabeza.

Por un instante, él también se quedó sin palabras.

Siempre había sabido que su esposa era guapa. Pero jamás imaginó que pudiera deslumbrar de esa manera.

Al notar que todos los presentes la contemplaban, Fidel sintió una idea absurda florecer en su mente.

Se arrepintió de haberle pedido a Candela que fuera la imagen de esa campaña. Le dieron ganas de esconderla, de que nadie más pudiera verla así, tan deslumbrante. Quería que esa versión de Candela solo existiera para él.

Candela se acercó a Fidel.

Por supuesto que notó la sorpresa en los ojos de él, pero ¿y eso qué? Al final de cuentas, ser ambicioso y dejarse llevar por el deseo era parte de la naturaleza de los hombres. Fidel no era la excepción.

La sesión transcurrió con fluidez. Candela irradiaba una elegancia serena que encajaba a la perfección con la colección de cerámica azul y blanca. Incluso Catalina, la diseñadora, se mostró satisfecha con la interpretación de Candela.

Mientras revisaban las tomas, varios notaron que la mirada de Fidel se posaba una y otra vez sobre ella, casi sin darse cuenta.

Esa forma de mirarla hizo que todos se pusieran a bromear.

Solo Candela mantenía el gesto sereno, sin alterarse.

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