Él ni siquiera lograba distinguir qué era exactamente ese torbellino de emociones que le revolvía el pecho.
Solo sabía que, al escuchar a Candela decir con tanta firmeza que entre ellos ya solo quedaba un trato, insistiendo una y otra vez en el divorcio, se sentía verdaderamente harto.
Él no quería divorciarse.
Fidel encendió un cigarro bajo el aire helado de la noche.
El humo denso y amargo le bajó un poco la revoltura de pensamientos. Respiró hondo, llenándose los pulmones, y soltó una nube azulada mientras miraba hacia la oscuridad, con la mirada hundida en sus propios recuerdos.
Mientras acababa ese cigarro, ya había tomado una decisión.
Pisó la colilla, sacó el celular y marcó un número.
Tras dar unas órdenes en voz baja, colgó.
Luego alzó la vista hacia la ventana iluminada del segundo piso de la casa; sabía que ahí estaba Candela.
Fidel siempre había sido así: cuando quería algo, lo conseguía.
Si en su momento pudo quedarse con el Grupo Arroyo, ahora no iba a dejar que Candela se le escapara.
No solo haría que ella siguiera siendo la señora Arroyo, sino que además lograría que lo hiciera por voluntad propia, para toda la vida.
...
Todo eso pasaba por la mente de Fidel, pero Candela no tenía idea.
Apenas regresó a su cuarto, le llegó un correo del profesor Marcos.
El proyecto del profesor Marcos ya había arrancado, y le pedía que mañana regresara a Ciudad Solsticio para asistir a la primera reunión de su grupo de investigación.
En el correo venía explicado el enfoque general y los principales temas del proyecto; Candela lo repasó con atención.
Le contestó al profesor, compartiéndole algunos puntos de vista y asegurándole que llegaría puntual a Ciudad Solsticio al día siguiente.
Reservó el vuelo más temprano posible y empezó a empacar su equipaje.
En ese momento, sintió cierto alivio: menos mal que ese día había platicado con su madre sobre lo del Centro de Mariachi, y que poco a poco su mamá lo había ido aceptando.
Ahora, la organización del centro quedaría en manos de su mamá.
Candela confiaba plenamente en ella, estaba segura de que lo haría muy bien.

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