Fidel sujetó con firmeza la mano derecha que Horacio había levantado.
Tan solo con ver la expresión de Horacio, cualquiera se daba cuenta de que Fidel no estaba usando poca fuerza.
Horacio intentó zafarse dos veces, pero no consiguió soltarse.
Fidel tenía el semblante severo.
—¿Papá, de verdad pensabas golpear a Candela? —preguntó, con voz dura.
Horacio no se atrevía a desquitarse con Fidel. Esbozó una sonrisa forzada y contestó:
—¿Cómo crees? Solo quería platicar con Candela un momento —dijo, mientras lanzaba una mirada a su hija, buscando que ella lo defendiera.
Pero Candela, por supuesto, no iba a hacerle ese favor.
Al ver que su hija no decía nada, a Horacio no le quedó más remedio que tragarse el orgullo y dirigirse a Fidel directamente.
—Fidel, ¿es cierto que hoy te reuniste con el encargado de AeroNova Tech? ¿Con el señor Quintero?
Fidel asintió sin alterarse.
—He colaborado antes con el señor Quintero. Me enteré de que su empresa está desarrollando un proyecto de taxis voladores, así que esta tarde platicamos un poco sobre el tema.
Candela, que estaba cerca, captó la idea general.
Aunque nunca se había interesado mucho en los negocios, sí sabía que el tema de los taxis aéreos era una novedad con mucho futuro.
Por eso su papá estaba tan alterado.
Horacio, al escuchar la respuesta de Fidel, comprendió de inmediato que el rechazo que AeroNova Tech le había dado esa tarde tenía que ver con Fidel.
Pero ni por un segundo dejó que esa molestia se asomara en su cara.
Fidel no era como Candela. A él no podía darse el lujo de hacerlo enojar.
—Fidel, ya que eres amigo del señor Quintero, ¿por qué no organizamos una comida? Me encantaría que platicáramos sobre una posible colaboración —propuso Horacio, con una sonrisa que buscaba complacerlo.
Horacio pensaba que Fidel quería llevarse una parte del pastel.
Aunque deseaba quedarse con todo el proyecto, sabía que compitiendo con Grupo Arroyo tenía pocas posibilidades de ganar. Así que, en vez de quedarse sin nada, prefería al menos recibir una parte.
Candela miró de reojo a Fidel.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Hija Llama Mamá a Otra