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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 444

Aunque su tono era sombrío, era evidente que había cedido.

Las lágrimas de Yadira se desbordaron al instante.

—Está bien, te estaré esperando.

***

En la villa de los recién casados, hubo una visita inusual.

Cuando Ivana bajó las escaleras, se encontró con las personas que la esperaban en la sala.

¡Eran sus suegros, Mauro Zavala y Petrona Montenegro!

—Suegro, suegra. —La voz de Ivana era tranquila y mostraba el respeto de una nuera.

Mauro siempre estaba ocupado, y la mayoría de las veces Ivana solo lo veía en las cenas familiares. Llevaba una elegante caja de regalo y una sonrisa teñida de disculpa.

Con Petrona interactuaba más a menudo. La mujer llevaba un fresco y fragante ramo de flores, con un suave aroma.

—Ivana, supimos del accidente que tuviste hace unos días y vinimos a verte.

La expresión de Petrona era un poco forzada, pero mantenía la sonrisa.

El tono de Mauro fue más sereno.

—He tenido mucho trabajo en la empresa y no pude venir antes. ¿Cómo siguen tus heridas?

Ivana conocía el peso que ambos tenían en la familia Zavala y comprendió al instante el motivo de su visita.

Esbozó una sonrisa sutil y calmada.

Había sido secuestrada durante la fiesta de cumpleaños de Petrona, lo que había causado un gran revuelo. Era imposible que ellos no lo supieran.

Además, ¡quien la había mandado a secuestrar fue Doña Daniela!

Si estaban allí, era simplemente para pedirle que no hiciera un escándalo ni guardara resentimiento por las acciones de la abuela.

—Gracias por preocuparse, suegros. Ya me siento mucho mejor.

Ivana respondió con respeto, sin mostrar ningún indicio de molestia.

Pero para Mauro, no eran más que una pequeña compensación.

Agarró las llaves, las hizo tintinear y habló con un tono juguetón:

—Suegro, es usted muy amable. Pero, en vez de darme inmuebles, ¡hubiera preferido que me diera el dinero en efectivo!

Después de todo, ¿para qué quería una casa tan grande si vivía sola? El mantenimiento de un auto de lujo también sería costoso, y vender esas cosas para obtener efectivo llevaría demasiado tiempo.

Lo dijo mitad en broma, mitad en serio, con la intención de descargar un poco su frustración.

Pero, para su sorpresa, al escucharla, Petrona reaccionó rápidamente, sacó una tarjeta bancaria y se la entregó.

—Tienes razón. Esas cosas no te dan de comer. Esta tarjeta tiene cinco millones de pesos, y el NIP es tu fecha de cumpleaños. Es dinero para tus gastos, cortesía de la abuela. ¡Cómprate lo que más te guste!

¿Dinero de Doña Daniela?

Entonces, no era solo para sus gastos, ¡era dinero para comprar su silencio!

¡Qué tacaña!

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