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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 676

Leonor de Milla, ardiendo de furia, se acercó a grandes zancadas y empezó a darle bofetadas a diestra y siniestra al rostro bañado en lágrimas de Yadira.

—¡Puta sinvergüenza! ¡A ver si te atreves a hacerlo de nuevo! Eres una cualquiera, ¡ya vi a muchas como tú en el set de grabación, no sirves para nada!

¡Con cada palabra que soltaba, iba acompañada de un manotazo!

Yadira recibió más de diez golpes seguidos; estaba tan aturdida que veía estrellas y apenas podía mantenerse en pie.

—¿Qué estás haciendo...? Ah... no me pegues... te juro que no hice nada... a mí también me drogaron...

¡Si anoche ella había sido la víctima, y ahora encima tenía que aguantar la humillación de esta arpía!

Leonor no solo le escupía insultos; al verla tan joven y hermosa, también le dio varios pellizcos con todas sus fuerzas, y al parecer la reconoció.

—Ya me acordé, te vi hace unos días en un programa de talentos, ¡con razón me sonabas tanto! Ustedes, las estrellitas recién salidas del horno, hacen cualquier cosa por conseguir un papel. ¿En qué se diferencian de las prostitutas?

Para ese momento, Gregorio ya se había vestido sin apuro y agarró a su esposa:

—Leonor, amor, no armes tanto escándalo, ¡es un papelón!

Leonor se volvió hacia él de golpe y le apuntó con el dedo, retomando los gritos:

—¿Y todavía te da la cara para hablar? Si supieras mantener la bragueta cerrada, ¿tendría yo que venir a buscarte? ¡Te lo advierto, de ahora en adelante mantente alejado de estas basuras sin dignidad! ¡A ver si todavía te pegan una enfermedad!

La pareja siguió discutiendo y Leonor todavía le escupió a Yadira, hasta que Gregorio a duras penas logró convencer a su esposa de que se marcharan.

La habitación pronto quedó en silencio.

Yadira seguía encogida en un rincón de la cama, sujetándose la cabeza, sintiéndose totalmente desamparada.

Las mejillas, recién abofeteadas, aún le ardían, pero el dolor físico no era nada comparado con la humillación en su alma.

Todo esto nunca debió haber pasado. ¿Por qué tenía tan mala suerte para sufrir todo esto?

Las lágrimas, mezcladas con la desesperación, empaparon la funda de la almohada en silencio.

***

Mientras tanto, en la casa de los recién casados.

Nelson Zavala se estaba probando un traje completamente blanco, hecho a la medida, que era una de las opciones para la boda.

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