—Fractura del cuello del peroné, acompañada de lesión en el nervio peroneo común.
Hugo comenzó a convulsionar de dolor, sin entender en absoluto lo que estaba diciendo.
En los ojos de Nelson no había ni una pizca de lástima. Su voz era tan tranquila que parecía estar dictando un historial clínico:
—Una vez que el nervio peroneo común se daña, los músculos extensores del dorso del pie se paralizan. Es decir, a partir de hoy, nunca más podrás levantar el pie.
Hugo se quedó mudo.
Nelson fue tan amable de explicárselo:
—Este tipo de daño nervioso es más difícil de recuperar que alcanzar el cielo. Incluso si te unen el hueso, caminarás cojeando por el resto de tu vida. Serás un lisiado.
Después de decir eso, le dio pereza seguir prestando atención a la basura que había en el suelo, tomó a Ivana por la cintura y se dio la vuelta.
—Regresa primero, te buscaré cuando termine.
Al ver la mirada de Nelson, Lionel se acercó de inmediato a abrir la puerta y se llevó a Ivana, alejándose a toda velocidad.
Una vez que se fueron, Nelson se dio la vuelta y sacó algo de una bolsa cercana.
Hugo lo reconoció de inmediato: era su propia pistola.
Al pensar que sería un lisiado en el futuro, se enfureció aún más y maldijo:
—¿Acaso sabes cómo usar eso? ¡Ten cuidado, no vaya a ser que la recámara explote y te mates a ti mismo!
Como respuesta, vio a Nelson revisar el cañón con destreza:
—Un revólver Savage, toda una antigüedad.
Había crecido en la Mansión Zavala y solía acompañar a su abuelo al campo de entrenamiento, ¿cómo no iba a saber usarla?
Hugo se quedó sin palabras.
Por alguna razón, sintió que desde que Ivana se fue, la mirada de Nelson hacia él se había vuelto aún más fría.
Luego vio a Nelson sacar lentamente otra cosa de la bolsa: era el teléfono de Hugo.
—Habla, ¿quién te dio esos números de teléfono?
Las fotos que usó para el chantaje habían sido tomadas hacía años, ¿pero y los números de teléfono?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado