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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 288

Para algunas personas mayores, sin importar lo tensa que estuviera la relación de una pareja, todo se reducía a una simple pelea que tarde o temprano se arreglaría.

Pero a veces el matrimonio es como una caja sorpresa: ¡nunca sabes si encontrarás un refugio o un abismo!

Y si ya estaban a un paso del divorcio, ¿qué sentido tenía traer a ese niño al mundo?

¡Era ridículo!

Ivana llevaba cuatro años casada y, la mayoría de las veces, usaban protección durante la intimidad.

Incluso si había un descuido, Nelson siempre se aseguraba de que ella se tomara la pastilla, aterrorizado de que en su vientre germinara una semilla que no debía existir.

Por otro lado, a ella le tocaba soportar en silencio toda la presión de la familia Zavala.

Especialmente de Doña Daniela, que cada vez que la veía aprovechaba para lanzarle indirectas venenosas, insinuando que el problema de infertilidad era de ella.

¡Cuando en realidad todo era decisión de Nelson!

¡Y ella era la que tenía que cargar con la culpa!

Él mismo le había lavado el cerebro repitiéndole una y otra vez que no le gustaban los niños, e incluso era él quien iba a la farmacia a comprarle los anticonceptivos.

¡Pero luego, frente a otras mujeres, no tenía ningún reparo en admitir que le encantaban los bebés!

Ivana cerró los ojos por un instante; no sabía si echarse a llorar o reír a carcajadas.

Esa cosita que crecía en su vientre era su último vínculo con Nelson, y también una carga si decidía seguir adelante sola.

La vida era valiosa, sí, pero esa vida no debía llegar en el momento equivocado.

Ivana siguió a la enfermera al consultorio. Le hicieron varios exámenes de rutina y, al final, le entregaron una pila de resultados.

El médico, tras revisar los análisis, se acomodó los lentes y adoptó una expresión seria.

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