Como siempre había sido buena para el estudio, Ivana aún recordaba muchos de los fundamentos de la actuación, así que se quedó acompañando a Gilda para ayudarla a pulir los matices emocionales de su personaje.
Dieron las diez de la noche cuando Gilda por fin logró memorizar todo el guion.
Sin embargo, en el grupo de WhatsApp que la producción había creado temporalmente, una actriz avisó que se había enfermado y que no podría asistir al día siguiente.
El coordinador de extras estaba furioso, quejándose de que le avisaban a última hora y que no tendría tiempo de conseguir un reemplazo.
Gilda miró a Ivana, que estaba a su lado, y de inmediato se le ocurrió una idea: ¡ella podría cubrir el puesto!
Ivana se asustó ante la propuesta.
—¿Cómo crees? ¡Yo nunca he actuado en mi vida!
Pero a Gilda la idea le parecía cada vez más brillante.
—Mira, te pasaste media tarde repasando el guion conmigo, prácticamente ya te sabes los diálogos. Además, es un papel pequeñísimo, solo tienes que interactuar conmigo en una escena. ¿Qué podría salir mal? ¡Y hasta te van a pagar! De todos modos, mañana ibas a acompañarme, ¿no?
»Además, nuestros personajes son enfermeras. Con el uniforme y el cubrebocas puesto, te aseguro que nadie te va a reconocer.
Ivana lo pensó un momento y le dio la razón. Como casi no tenía líneas, terminó aceptando.
Gilda se comunicó de inmediato con el coordinador, quien aceptó encantado y hasta le transfirió un adelanto como agradecimiento por salvarle el pellejo.
A Gilda el dinero no le importaba en absoluto; para ella, la actuación era un simple pasatiempo. ¿Qué niña no había soñado alguna vez con ser una gran estrella?
Sin embargo, al día siguiente, cuando ambas ya estaban maquilladas y llegaron puntuales al set en el autobús de la producción, el subdirector les dio una noticia inesperada: el papel de la villana ya había sido reasignado.
Gilda enfureció al instante.
—¡Pero si ya me habían mandado el llamado! ¿Cómo que me cambian así como así?
El subdirector no tenía tiempo ni ganas de discutir con ella. Le dio una explicación vaga, le restó importancia al asunto y se dio la media vuelta.
Por lo visto, que te quitaran un papel a último minuto era pan de cada día en ese ambiente.
La actriz que le había robado el personaje a Gilda justo estaba haciendo su prueba de cámara en ese momento.

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