En una oficina de los estudios de grabación de Montaña del Destello.
El famoso director Alberto estaba revisando una pila de expedientes. Todos eran de actrices.
En ese momento, sonó su teléfono.
—Bueno, hermosa. Qué milagro que me llamas, ¿qué se te ofrece?
Del otro lado de la línea estaba Yadira: —El director Alberto siempre tan bromista. Me enteré de que estás grabando una serie de suspenso de seis capítulos. Quiero recomendarte a una actriz. Creo que le quedaría perfecto el papel de la villana, ¿te interesa?
Alberto levantó una ceja. Acababa de salir de la sala de edición y no llevaba el traje y corbata impecables de aquella noche en el banquete.
Tenía el cabello desordenado y las mangas de la camisa arremangadas hasta los antebrazos, luciendo como el típico artista rebelde y desaliñado.
—¡Mi querida amiga! Mi producción ya lleva tiempo rodando y los actores ya están definidos. Que quieras meter a alguien a estas alturas... ¡me pones en un apuro!
Pero Yadira no se desesperó. Como alguien del medio, conocía un poco la reputación de este gran director y sabía perfectamente qué tipo de carácter tenía.
—Hagamos esto, Alberto. Voy a mandar a la actriz para que hable contigo a solas. Hazle una prueba de casting. Siento que tiene cierto aire que encaja muy bien con el personaje. Si no te convence, hacemos de cuenta que no te dije nada. ¿Qué te parece?
Para alguien como Alberto, que había ganado varios premios, el orgullo era natural, así que ella le dio el respeto que se merecía.
Alberto no respondió de inmediato, pero pronto recibió en su teléfono el perfil de la actriz que Yadira le había enviado. Lo abrió con un toque.
A simple vista, la actriz era muy joven y su experiencia laboral dejaba mucho que desear, pero su rostro llamó la atención de Alberto.
¿Por qué se parecía un poco a esa Señora Zavala que había visto en el banquete la otra vez?
Yadira estaba un poco preocupada, pues sabía que Alberto ya había llegado a un acuerdo con los inversionistas de otras compañías para usar a la actriz de moda que ellos recomendaban.
Sin embargo, para su suerte, Alberto aceptó rápidamente ¡y le pidió que la actriz fuera a hacer la prueba lo antes posible!
Después de enviar el mensaje, Alberto sacó una fotografía de un cajón y la observó con detenimiento.
Era la foto que había tomado por casualidad en el hotel aquel día.

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