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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 123

A Ivana se le vino el mundo encima, como si por dentro se le apagara la luz.

—¿Ivana? ¿Ivana?

Clarisa tuvo que llamarla varias veces para que reaccionara. Con lentitud, ella preguntó:

—¿Cuándo llegaste?

Su expresión era ausente. Se levantó instintivamente, pero al hacerlo, tropezó con su taza de café, que casi se derrama sobre ella.

Clarisa, con rápidos reflejos, la jaló hacia atrás.

—¡Cuidado! ¿Qué te pasa?

Ivana negó con la cabeza.

—Nada.

Miró de reojo hacia atrás, sin siquiera saber en qué momento se habían ido Yadira y sus amigas.

Al verla tan distraída, la irritación que Clarisa traía consigo se disipó.

Había pensado que Ivana, al igual que muchas de sus clientas anteriores, se había dejado convencer por unas cuantas palabras bonitas de su marido y lo había perdonado todo.

Ivana se mordió el labio, tratando de reponerse. Invitó a Clarisa a sentarse y le entregó el pequeño regalo que le había preparado.

—¡Ivana, tienes que confiar en mí!

Clarisa, pensando que Ivana desconfiaba de sus habilidades, sacó rápidamente una pila de documentos de su bolso.

—Me mencionaste que tu esposo te estaba siendo infiel, ¿verdad? ¡Ya lo investigué!

—Esa mujer regresó al país hace poco y se mudó a un departamento de lujo con vista al río. ¡Y tal como sospechabas, tu marido se lo compró! ¡Ese dinero es parte de su patrimonio conyugal y tienes derecho a reclamarlo!

Ivana tomó las fotos y las observó.

El edificio estaba situado frente al río, con la bulliciosa ciudad a sus espaldas y una vista imponente al frente. Su diseño era una obra maestra de la arquitectura moderna y fluida.

Tal como habían dicho las amigas de Yadira, era realmente hermoso.

Ivana no pudo evitar una risa amarga. Nelson le había jurado que no tenía a nadie más.

Estaba claro que nunca le había dicho una sola verdad.

Clarisa le entregó otro documento.

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