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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 325

El señor Lozano le dio un par de palmadas pesadas en el brazo a su hijo y le habló con tono conciliador:

—La policía ya investigó a fondo el atentado que sufrimos tu madre y yo la otra vez... Ella no querría verte metido en problemas el día de hoy.

—Papá —replicó Adrián, con la voz ronca—, ¿de verdad crees que viene a dar el pésame? ¿Dónde estaba antes? ¿Quién viene a dar sus condolencias justo cuando ya acabamos de enterrarla?

Al terminar, lanzó una mirada cargada de hostilidad hacia Valerio.

—No creas que no sé a qué vienes. Han pasado más de cuatro años, ¿qué más quieres? ¿Vienes con tanta gente porque planeas llevarte a alguien por la fuerza?

Adrián lo fulminó con la mirada; el odio era más que evidente en sus ojos.

Debió haberlo imaginado. Nunca debió permitir que Erika asistiera al funeral.

Pero Valerio parecía sordo a las palabras de Adrián.

Se mantenía erguido, con la vista ligeramente inclinada, clavada exclusivamente en la espalda de la mujer que permanecía hincada frente a la tumba.

Diego, al notar la tensión, se giró hacia el anciano Lozano y explicó con respeto:

—Señor Lozano, el señor Ramírez acaba de llegar de un viaje de negocios en el extranjero. Venimos directo del aeropuerto hasta acá. Los escoltas son parte del protocolo de seguridad habitual del señor.

Valerio hizo un leve asentimiento en dirección al padre de Adrián a modo de saludo, pero cuando sus ojos se cruzaron con los del hijo, su mirada fue cortante.

Apartó la vista, tomó la veladora que Diego le ofrecía y la encendió él mismo.

Hizo una breve oración y bajó la cabeza frente a la lápida en señal de respeto.

Al terminar, Diego se apresuró a estirar las manos, intentando tomar la veladora para colocarla cuidadosamente en la tumba.

Pero Valerio no se la entregó. Con una simple mirada, apartó a su asistente y dio unos pasos hacia el frente.

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