Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 226

Erika observó con atención, hasta asegurarse de que los hombres e Isabel estaban comiendo, bebiendo y platicando en la mesa larga.

Erika se sacudió el polvo de la ropa y dijo con tono amable:

—María, te encargo por ahorita, voy a descansar un rato y regreso en un momento.

—Si estás cansada, descansa lo que necesites —respondió María—. Tienes que cuidarte mucho.

Erika sonrió levemente.

—La silla está muy cómoda, no me cansé tanto de estar sentada. Me voy para la casa.

Cuando Erika se levantó para irse, la mirada de Ricardo, que estaba junto a la mesa larga, siguió su silueta sin perder detalle.

Se acercó a Valerio y le preguntó sin rodeos:

—Oye, la muchacha que estaba asando la carne, ¿es nueva? ¿Le viste las manos? Podría ser modelo de manos sin problema. Lástima que se la pasó con la cabeza agachada y no le vi la cara. Pero con ese cuello tan blanco y perfecto, seguro está guapísima.

Valerio notó por sus palabras que Ricardo había estado observando a Erika con demasiada atención, y sintió una punzada de irritación.

Sin embargo, fingió indiferencia y respondió con naturalidad:

—Ni te hagas ilusiones. Ya estuvo casada, tiene varios hijos y apenas salió adelante; por eso trabaja para ayudar con los gastos de su casa.

Ricardo agitó su copa, chasqueando la lengua con decepción:

—¡No manches! ¿Tan joven y ya casada con tres hijos? Qué desperdicio. Seguro que antes tenía buena vida, con esas manos se nota que nunca ha lavado ni un plato. Con razón dicen que cuando una mujer se casa le cambia la suerte; se ve a leguas que esta pobre se casó con el equivocado.

Valerio frunció el ceño, dejando notar su disgusto en la voz:

—¿Solo por verla trabajar ya le adivinaste la vida entera? ¿Tú qué sabes si no es feliz?

Ricardo se animó más:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón