Sus rostros parecían esculpidos a mano; cada uno con facciones distintas, pero todos impecables.
Hasta en la forma de caminar derrochaban un aire de superioridad y clase.
Además, todos se movían con la seguridad de quien ha vivido rodeado de privilegios desde siempre.
Aunque todos robaban miradas, sin lugar a dudas el que más llamaba la atención era Valerio.
Con su metro ochenta y cinco de estatura, hombros anchos, cintura estrecha y piernas largas, se erguía con la postura firme de un soldado. Su presencia acaparaba el lugar.
Su piel ligeramente bronceada, combinada con esos rasgos tan marcados, irradiaba un fuerte atractivo masculino a cada instante.
El único detalle eran esos ojos tan profundos, siempre fríos y afilados, como si pudieran leerle la mente a cualquiera en un segundo.
Si no tuviera un carácter tan difícil, si fuera un hombre cariñoso, sería simplemente perfecto.
Lástima que no lo era. Resultaba arrogante, soberbio, controlador y desconfiado por naturaleza...
Al ver que el grupo se acercaba, Erika apartó la mirada de inmediato, se sentó bien y siguió asando la comida.
Isabel se inclinó y le susurró al oído:
—Erika, no te vayas a cansar mucho, yo me voy a divertir.
—Mjm, ve, pero pórtate bien —le contestó con voz suave, para luego preguntar en voz baja—: ¿Dejaste tu celular en el cuarto de invitados?
—Sí, sí, lo escondí bajo la almohada. Ya me voy.
Tras responder de mala gana, Isabel salió corriendo en dirección a Valerio para darles la bienvenida.
—¡Primo! —gritó Isabel, mientras se acercaba a toda prisa y se colgaba del brazo del hombre.
Valerio frunció el ceño y zafó su brazo con lentitud.
Le dio un rápido vistazo de pies a cabeza. Conocía bien ese vestido; Erika lo había usado una vez durante el cumpleaños de su abuelo Ireneo.
Era un vestido de tirantes color champaña, ajustado y valuado en varios cientos de miles de pesos. Sin embargo, en Isabel, la prenda perdía todo su encanto y se veía corriente.
Con un semblante bastante serio y tono de querer deshacerse de ella, le dijo:
—Ve allá a platicar con ellas.

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