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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 207

Pero ahora que tenía a Valerio de su lado, ya iba siendo hora de que ella también cambiara su actitud hacia Erika. No podía seguir tratándola como a una chacha.

Después de todo, dado que Erika había regresado con la familia Ramírez, todavía había esperanzas de sacar más beneficios de todo eso.

—Ay, Eri... nuestra familia no tiene mucho dinero y te tocó sufrir bastante. Si quieres culpar a alguien, échame la culpa a mí. Fui una incompetente y no pude darte una vida mejor —dijo Penélope con un tono profundo, tras fingir una expresión conmovida y tomar de la mano a Erika.

—Eso ya pasó, mejor ni lo mencionemos. Anda, a comer —respondió Erika con un tono indiferente, aunque un brillo frío, casi imperceptible, destelló en sus ojos.

Al mismo tiempo que hablaba, Erika retiró la mano. El hambre física que sentía al principio casi se le había esfumado por culpa de las náuseas que le daban.

—Valerio, Isabel acaba de regresar al país y hace mucho que no nos vemos. ¿Crees que podría quedarse a dormir aquí unos días? —preguntó Erika, fingiendo un tono suave y curvando ligeramente los labios una vez que la tensión se disipó un poco.

Una chispa de sorpresa cruzó por la mirada de Valerio, pero desapareció al instante.

—Tú eres la dueña de la casa; lo que tú decidas está bien —respondió él de forma amable.

Erika aprovechó para asentir con una sonrisa. Sin embargo, cuando los demás no miraban, ambos intercambiaron unas miradas cargadas de intenciones ocultas.

Cuando Erika apartó la vista, notó que Valerio le había servido más comida en el plato. Relajó la expresión de la cara y fingió aceptarlo con gusto.

En ese momento, no tenía ganas de pelear con nadie, ni le interesaba averiguar qué intenciones escondía Valerio. Su mente solo estaba enfocada en cómo largarse de allí.

Si lograba escapar esta vez, sin duda se iría de esa ciudad para estar bien lejos de toda esa gente.

—Oye, Eri, te veo un poquito más llenita. Desde que te vi hace rato sentí que subiste de peso... ¿No estarás embarazada? —rompió el silencio de nuevo Penélope, interrumpiendo las cavilaciones de Erika.

Al decir esto, Penélope recorrió a Erika con la mirada, deteniéndose sobre todo en su vientre.

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