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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1185

¿Qué significa esto? —preguntó Víctor, enarcando una ceja.

Enzo apretó los labios.

—Dame dinero.

—Ah, ¿o sea que vas a ganar dinero a mis expensas?

—Te serví el arroz.

Víctor rodó los ojos. Por un momento, casi se había conmovido.

—Ganar dinero con tu propio esfuerzo, muy bien hecho, Enzo —dijo Floriana, saliendo de la cocina con un plato de comida. Le dedicó una sonrisa llena de orgullo.

Ante el cumplido, Enzo bajó la mirada, avergonzado, pero no retiró la mano.

Víctor soltó un suspiro.

—No tengo efectivo ahorita. En la tarde cambio unos billetes y te pago.

Solo al escuchar eso, Enzo bajó la mano y se sentó junto a Carlota.

Floriana le sirvió porciones extra de guisado en el plato a Enzo. El niño era tan tímido y asustadizo que, si no le servían la comida directamente, se comería el arroz en blanco.

En el fondo, a ella le encantaba ese niño. Aunque era callado y cobarde, también era increíblemente educado. Recogía su cuarto y siempre buscaba la manera de ayudarla con los quehaceres.

Por la tarde, Víctor acompañó a Floriana al huerto. Cavó la tierra, regó las plantas y terminó siendo utilizado como su peón personal.

Cuando por fin terminaron y regresaron, Víctor se dejó caer en la silla mecedora del patio y se quedó profundamente dormido. No supo cuánto tiempo pasó, pero al abrir los ojos, se sobresaltó al ver a alguien plantado frente a él.

—¡Casi me matas del susto! —reclamó Víctor, llevándose la mano al pecho.

Enzo se encogió un poco, pero se mordió el labio inferior, se mantuvo firme y le tendió la mano.

Víctor tardó un segundo en entender: venía a cobrarle su sueldo de la mañana.

Víctor soltó una carcajada irónica.

—¿De verdad crees que te voy a quedar a deber esos tres pesos?

Enzo guardó silencio un momento.

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