Víctor enfureció al escucharla.
—Dime quién fue. ¡Voy a darle su merecido!
—No es necesario, de todos modos no salí perdiendo.
—¡Mírate cómo estás y todavía dices que no saliste perdiendo! ¡Habla, quién fue!
Martina se quedó en silencio un momento.
—La prometida de Romeo Quintero.
—¿Qué?
Martina sonrió con amargura.
—No sé cómo se enteró de lo que hubo entre Romeo y yo, pero fue a buscarme para exigirme explicaciones. Me habló en un tono terrible, nos hicimos de palabras, ella me soltó el primer golpe y yo no me dejé. Y bueno, así terminamos.
—¡Si tiene que ver con Romeo, entonces iré a buscarlo directamente a él! —exclamó Víctor, a punto de salir por la puerta.
Martina se apresuró a detenerlo.
—Te lo ruego, no vayas. Él y yo cortamos todos los lazos. Si lo buscas, las cosas se volverán a enredar y será peor.
—Vinieron a humillarte a tu propia casa, ¡no podemos dejar las cosas así!
Martina se aferró a él con todas sus fuerzas, mirándolo con ojos suplicantes.
Víctor tenía un carácter impulsivo, y no fue hasta que Floriana intervino y tiró de su manga que logró calmarse.
—Tú sabes bien que la situación entre Martina y Romeo es muy complicada. Si ellos decidieron cortar por lo sano, es mejor que no nos metamos. Al final, la única que saldrá lastimada será ella.
Además, si Romeo había decidido casarse con otra persona, eso significaba que realmente había dejado el pasado atrás.
Víctor se dejó convencer y volvió a sentarse frente a Martina.
—Entonces quédate a vivir aquí por un tiempo.
Martina lo miró y, de pronto, sintió un nudo en la garganta. Se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza.
—¿Ya recuperaste la memoria? ¿Ya te acordaste de mí?
Víctor, asustado, la empujó apresuradamente.
—Sí, ya recuperé la memoria, pero, por favor, no me abraces. Esto supera los límites de la decencia, no quiero meterme en problemas.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...