Exnovio.
Sí, efectivamente, habían sido novios.
En aquella pequeña isla del Lago Lunar, él se había engañado a sí mismo, como si se hubiera escindido en una segunda personalidad. Dejando a un lado el odio y ocultando la verdad sobre cómo empujó a la muerte a sus padres, habían vivido un romance apasionado de un mes.
Se había comportado como un ladrón; oscuro y despreciable.
Ese título de "exnovio" le irritaba el alma, pero al menos era algo que ella reconocía.
Lucas Ortiz tocó la puerta y entró en la oficina. Vio a Sebastián de pie frente a los ventanales —decorados con numerosos stickers de Peppa Pig—, fumando en silencio.
Pasadas las dos de la tarde, el cielo comenzó a encapotarse de nuevo; probablemente iba a volver a nevar.
Cachito había nacido en un día nevado. Le encantaba la nieve, así que seguro estaría feliz en su cumpleaños al día siguiente.
Sebastián sacudió la ceniza de su cigarrillo, aplastando la impaciencia en el fondo de su ser; su aura entera desprendía la misma penumbra del cielo.
—Llama a la televisora. Diles que la entrevista de Valentina siga el proceso normal.
—Entendido.
—El cuerpo de Diana ya fue enviado al crematorio. Legalmente sigue casada con Joaquín Correa, así que él se encargará de los trámites formales. La familia de Diana también envió a sus representantes; el funeral será en tres días.
Ese era el motivo por el que Lucas había entrado a informarle.
—Mm, ya estaba al tanto —dijo Sebastián con indiferencia.
Antes de recibir la llamada de Valentina, su tío Joaquín lo había llamado para avisarle que, al estar haciéndose cargo de los arreglos funerarios, no asistiría al cumpleaños de Cachito para evitar un impacto negativo sobre el niño.
A él le daban igual esas cosas, pero respetaba la voluntad de sus mayores.
Apenas un par de días atrás, el cuerpo de Diana de Correa había sido encontrado flotando en el cauce principal del río Miramar.
La corriente lo había arrastrado hasta la orilla. Cuando lo encontraron, llevaba varios días muerta y ya presentaba la fase enfisematosa de descomposición.
Las pruebas de ADN confirmaron sin lugar a duda que era ella.
El reporte forense indicó que, antes de morir, Diana había sufrido desnutrición e inanición prolongadas. Si no fuera por la hinchazón causada por el tiempo en el agua, su cuerpo se habría visto sumamente esquelético.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Hola habrá actualización?? Porfi ojalá terminen la historía...
Habrá acrualizacion.....