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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 551

Aunque Cachito aún no entendía por completo el significado de las palabras de Sebastián, supo por la expresión en el rostro de su padre que era algo bueno.

Lleno de alegría, levantó sus manitas y aplaudió.

—¡Papá, papá!

Sebastián tomó las pequeñas manos del niño entre las suyas y murmuró:

—Sí, papá ya volvió.

Levantó la vista y miró fijamente la cámara de seguridad en la esquina de la habitación. Todo el momento, desde que Cachito se puso de pie hasta sus primeros pasos, había quedado grabado.

Había instalado esas cámaras para facilitar la supervisión del bebé, nunca imaginó que terminarían teniendo un propósito tan invaluable.

—Descarga el video de seguridad de lo que acaba de pasar y envíaselo a Valentina por mensaje —le dijo a Lucas, dándose la vuelta.

Lucas parpadeó, confundido.

Antes de que pudiera preguntar por qué no se lo enviaba él mismo —después de todo, aunque ella no quisiera interactuar, sería una forma de mantener el contacto—, Sebastián bajó la mirada hacia el pequeño que descansaba la cabecita contra su pecho.

—Me bloqueó y no me ha vuelto a agregar.

Lucas tosió levemente.

—... Entendido, señor.

Don Alberto bajó la cabeza para ocultar una sonrisa silenciosa.

Por la noche, tras bañar a Cachito, Sebastián lo envolvió en una toalla para secarlo. Don Alberto ya había preparado el biberón y entró a la habitación principal.

Sebastián estaba sentado al borde de la cama, sin camisa, llevando solo una toalla gris oscura atada a la cintura. Sostenía a Cachito mientras le aplicaba crema hidratante.

—Papá... —Cachito se retorció para soltarse de sus brazos y comenzó a rodar desnudo por la enorme cama, con su trasero regordete rebotando a cada movimiento.

Don Alberto no pudo evitar reírse.

—Ven aquí —ordenó Sebastián, estirando su largo brazo para capturar al pequeño fugitivo.

Había algo profundamente contradictorio en aquella escena. El hombre que cuidaba al bebé era Sebastián Correa, alguien con un poder inmenso y una presencia que normalmente ahuyentaba a cualquiera.

Pero al mismo tiempo, la imagen desbordaba una calidez inexplicable.

La habitación, que solía ser de tonos fríos y sobrios, ahora estaba llena de detalles coloridos y divertidos.

Capítulo 551 1

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