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La mujer que nunca fui romance Capítulo 6

Luego de abandonar la oficina de Esteban, Marina sentía el estómago revuelto, así que, sin pensarlo dos veces, se apresuró a llegar al tocador, al llegar ahí, sin dudarlo, vomitó todo lo que llevaba dentro.

Al salir y comenzar a enjugarse la boca, se topó con quien, en ese momento, era la persona que menos hubiese querido encontrarse.

—¡Marina! —¿Todo bien? —dijo Lorena, mientras se retocaba el labial con un tono rojo sangre que le iba a la perfección.

—¿Tú eres la amante de mi marido? ¿Verdad? Por eso él me pidió el divorcio, ¿no es así? —soltó Marina sin filtro, ni reserva.

—¡Qué cosas dices, Marina! ¿Amante? No sé de qué me estás hablando, creo que estás en un error, no deberías andar lanzando este tipo de acusaciones sin fundamento; quien te escuche podría malinterpretar la situación y meterme en problemas. —expresó Lorena al darse cuenta de que había alguien más en el tocador.

—¡Dime la verdad, Lorena! ¿ERES LA AMANTE DE MI MARIDO? ¿Por qué te ocultas? Soy más joven que tú, pero no me quieras ver la cara de idiota, el que ahora trabajes para él, no es una simple coincidencia. —expresó Marina, sacando un lado que ni ella misma conocía.

La mujer que estaba en el baño salió casi corriendo, al percatarse del incómodo momento que se desarrollaba ahí dentro.

—¡Tienes razón, Marina! Yo sé todo sobre tu y Esteban. ¡Ay, Marina! ¡Marina! Seamos honestas, ¿qué esperabas? ¿Eh? —dijo Lorena girándose para verla a la cara. —¡Mírame! Soy exitosa, inteligente, culta y no dependo de nadie para vivir… Incluso tu hija Renata me admira; vamos, hasta hemos ido de compras juntas y me cuenta lo desagradable que eres con ella.

—¿DE QUÉ C@RAJOS ESTÁS HABLANDO? —gritó Marina, sorprendida por aquellas declaraciones.

—Lo que escuchaste… Tu hija, al igual que Esteban, prefiere mi compañía, prefiere pasar tiempo conmigo antes que contigo. —expresó Lorena burlonamente.

—¡ESO NO ES VERDAD!

—¡Claro que lo es! Ella me ha confesado que mil veces preferiría que yo fuese su madre. —aseguró Lorena, disfrutando de ver el cambio en el semblante de la mujer frente a ella.

Marina no quería creer en la venenosa opinión de aquella mujer; sabía que siempre había sido mentirosa y le gustaba generar discordia; en eso era experta.

—¡Tú solo quieres sembrar discordia con mis hijas! Esteban no sería capaz de… —Intento decir Marina, pero fue abruptamente interrumpida por Lorena.

—¿De qué? ¿De irse conmigo? ¡Por Dios! Llevamos viviendo juntos desde que te dejó… Vienes aquí y dices que soy la amante, pero te niegas a aceptar la verdad; si Esteban te pidió que te casaras con él, fue por despecho, por necesidad…

—¿QUÉ DEMONIOS DICES? —preguntó Marina aún más sorprendida.

—¡Sí! Así como lo escuchas. ¿Acaso no fue a tu casa y, sin esperarlo, te propuso matrimonio? Todos los Montemayor sabían que nos íbamos a casar, pero bueno, las cosas no siempre salen como uno quiere. Tuvimos que separarnos y él cometió el terrible error de enredarse contigo por soledad, por tristeza o simplemente por necesidad, despecho, qué sé yo.

Capítulo 6: ¡Ahí no hay amor! 1

Capítulo 6: ¡Ahí no hay amor! 2

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