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La mujer que nunca fui romance Capítulo 4

—¡Maldita sea, Lina! ¡Conduce más rápido! ¡O quítate, lo hago yo! —dijo Marina en su desesperación.

—¡Marina, cálmate! ¡Por favor! ¡Voy lo más rápido que puedo! —expresó Lina tratando de tranquilizar a aquella mujer que por momentos desconocía.

Marina no sabía realmente a qué iba, no tenía ni una idea de qué es lo que haría tan pronto llegara ahí; solo sentía que debía ir, su corazón le decía que todas sus preguntas tendrían respuesta ahí.

Tan pronto como vio que llegaban a la terminal 1, Marina abrió la puerta con el auto aún en movimiento; afortunadamente, llevaba el cinturón puesto, de lo contrario, hubiese sufrido un terrible accidente.

—¡MARINA, DIOS! ¡ESPERA!

—¡PARA EL MALDITO AUTO! ¡ME VOY CORRIENDO! —replicó Marina con gran preocupación.

Lina, al ver que su hermana podía cometer una locura, no lo pensó dos veces y se detuvo solo para ver cómo ella bajaba y corría hacia la entrada principal. Luego de ello, arriesgándose a una terrible multa, condujo metros adelante, detuvo el auto y fue en búsqueda de su hermana.

—¡Déjeme pasar! ¡Es una cosa de vida o muerte! —dijo Marina, intentando razonar con el policía que estaba en la entrada de la aduana.

—Señora, si no tiene un boleto, no puedo dejarla pasar; evíteme la molestia de sancionarla.

Marina en ese momento no escuchaba razones; en su cabeza solo cruzaba la idea de que, si Esteban abordaba el avión, jamás lo volvería a ver.

Cuanto más lo pensaba, la necesidad de verlo, de abrazarlo, de hacerle ver que podían solucionar lo que estuviera mal se hacía más fuerte.

—¡Hable con el capitán Guerra! ¡Mi esposo es Esteban Montemayor! Él guarda aquí su avión privado, no pueden negarme el acceso…

—Señora, para los vuelos privados, usted necesita estar en la lista del FBO y la entrada no es por aquí; vaya más adelante.

Marina recordó que, en efecto, siempre esperaban en una zona distinta.

Lina, por su lado, estaba por alcanzar a su hermana cuando vio correr a esta en sentido contrario; la llamó, pero solo alcanzó a ver cómo, en su desesperación, cayó al suelo y ni las manos metió.

—¡MARINA! ¡DIOS SANTO! —gritó Lina corriendo para auxiliarla.

Marina solo sintió como un montón de manos la ayudaron a levantarse; el impacto había sido tan seco que la dejó aturdida, mientras que un sabor metálico se apoderó de su boca.

—¡Hermana! ¡Por favor, para! No sé qué intentas hacer, pero mírate, estás vuelta una loca. ¡Ya basta! Vamos al médico a que te revisen, estás sangrando.

En toda su vida, Marina había sido la hermana apacible, optimista y soñadora; el que Lina la viera en esa situación era algo totalmente nuevo.

—¡No! ¡No! ¡No! —decía Marina llevándose las manos a la cabeza. —Esto no puede suceder, esto no… Esteban no se puede ir, no nos puede abandonar. ¿Qué les voy a decir a nuestras hijas? ¿Cómo se los voy a explicar?

Lina solo vio cómo su hermana se había dejado caer en el suelo y comenzaba a llorar en silencio.

La hermana, al ver la escena, se sentó a su lado y la rodeó con los brazos; no sabía qué más hacer, qué decir o cómo consolarla. Esta era la primera vez que le tocaba verla tan perdida, en su mente buscaba las palabras correctas para consolarla, pero ¿qué le dices a quien ayer festejaba su aniversario y hoy le habían pedido el divorcio?

—Él me dejó, ¿verdad? Él se fue, ¿verdad? —dijo Marina como si decirlo en voz alta lo hiciera real.

Lina no respondió, no hacía falta; Marina lo había entendido todo. Sabía que podía correr y llegar a la terminal, pero ¿qué caso tenía? Él ya no la estaba esperando, él ya no la amaba, es más, nunca la había amado.

En contraste, tras varias horas después, a miles de kilómetros de lo que sucedía en México, Esteban, junto a su hermosa acompañante, ajeno a todo lo que ocurría, era notificado de que en breve comenzaba el aterrizaje en Kahului Airport en Maui.

Tan pronto como el avión tocó el suelo, la pareja descendió y fue recibida por el clima cálido y agradable de aquella isla; luego de ello, una servicial agente les ofreció un collar de flores.

Capítulo 4: Luna de miel 1

Capítulo 4: Luna de miel 2

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