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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 242

Fabián, siendo un joven acostumbrado a los lujos y a tenerlo todo hecho, nunca se había ensuciado las manos con esas tareas; era su primera vez haciendo empanadas y se movía de forma torpe, dejando como resultado unas piezas bastante deformes.

Mientras cenaban, la expresión de Eliana cambió repentinamente y escupió algo. Era una nota.

—Parece que te tocó a ti, seguro tendrás mucha suerte este año —dijo el Maestro Dario con una sonrisa cariñosa.

—Señorita Lamas, te deseo que a partir de ahora tu camino sea largo y sin obstáculos, que todo te salga bien, que la felicidad te acompañe todos los años y que logres todo lo que te propongas —dijo Fabián, mirándola con ternura mientras le ofrecía sus buenos deseos.

Esperaba de todo corazón que ella nunca más tuviera que revivir su pasado doloroso y que, de ahora en adelante, su vida fuera un camino despejado.

Portugal, la familia de Soto.

La gente preparaba una cena espectacular para esa fecha, reuniéndose en familia para desearse paz y prosperidad.

Ese tipo de escena jamás había ocurrido en la casa de los de Soto.

Especialmente este año para César de Soto: su padre había fallecido, su madre era un desastre como figura materna, y su abuelo seguía postrado en una cama de hospital.

Él estaba sentado a oscuras y completamente solo en el inmenso despacho, iluminado únicamente por la luz de la noche que se colaba por la ventana, resaltando el perfil de su rostro. Era imposible saber qué estaba pensando. Parecía haberse exiliado en una isla desierta, dejándose engullir por una oscuridad espesa e impenetrable.

De repente, empezó a sonar una canción.

Al principio se sobresaltó, pero luego se dio cuenta de que la música provenía de su propio celular. Al mirar la pantalla, vio que era una llamada de Eliana.

Se levantó rápidamente y salió al balcón para contestar. En la pantalla apareció ese rostro en el que tanto pensaba.

—¿Mariposas en el Aire? —fue lo primero que dijo él.

Eliana se echó a reír:

—Es el tono especial que te puse, ¿te gusta?

César sonrió. Cada vez que sentía que se hundía, Eliana siempre lo rescataba de las formas más inesperadas.

Ella añadió:

Capítulo 242 1

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