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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 145

Eliana deslizó el dedo para contestar: —¿Don Octavio? No esperaba que me llamara personalmente. ¿En qué le puedo ayudar?

—Eliana, hay un asunto del que me gustaría hablar contigo en persona. Si no es mucha molestia, ¿podríamos vernos? —La voz amable y cálida del anciano resonó al otro lado de la línea.

—Por supuesto. —Aunque a Eliana no le caía nada bien Regina, sentía una afinidad natural y sincera hacia Don Octavio.

Como acababa de comprar un auto nuevo, le pidió a Pedro que la llevara al exclusivo club privado que el anciano le había indicado.

Había guardaespaldas custodiando la entrada. Al ingresar a la sala privada, Don Octavio ya la estaba esperando.

Al verla entrar, el anciano se apoyó en su bastón con empuñadura de cabeza de dragón y se puso de pie.

Tras un breve y cortés intercambio de saludos, Don Octavio fue directo al grano.

—Tu... tu madre se llamaba Celina Guerrero. Ella llevaba el apellido Guerrero, igual que yo —comenzó a decir. No explicó cada detalle, pero sus palabras fueron suficientes para que Eliana comprendiera la inmensidad de lo que estaba revelando.

El corazón de Eliana dio un vuelco. No era que la idea no hubiera cruzado por su mente.

Ella sabía que aún tenía familiares biológicos con vida por parte de su madre.

Además, la última vez que estuvo en la mansión de los Guerrero, el comentario de César de que «Don Octavio parecía muy interesado en sus padres» ya le había dado motivos para sospechar.

Por eso, al ver a Don Octavio buscándola personalmente, no se sintió tan sorprendida.

Sin embargo, había un profundo resentimiento en ella por el hecho de que la familia Guerrero hubiera ignorado a su madre durante tantos años.

Ahora que sus padres adoptivos habían fallecido, ella estaba bien viviendo sola. No estaba... no estaba preparada para aceptar a otros familiares de la noche a la mañana.

Pero ahí estaba el anciano, plantado frente a ella.

Eliana guardó silencio durante un largo instante.

Finalmente, habló: —Mi madre es mi madre, y yo soy yo. Mi apellido es Lamas.

A Don Octavio le tembló ligeramente la mano, pero, en lugar de enojarse, una chispa de profunda admiración brilló en sus ojos.

Capítulo 145 1

Capítulo 145 2

Capítulo 145 3

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