En ese momento, Jimena Campos finalmente apareció.
Había regresado con la intención de ser la "salvadora".
En su mente, calculaba que el equipo ya debía estar al borde del fracaso, presas del pánico. Si en ese momento sacaba la proyección holográfica que le había dado Regina Guerrero, tal vez no quedarían en los primeros lugares, pero al menos evitaría que el equipo quedara en el último puesto.
Para entonces, las quejas que el equipo tenía sobre ella se transformarían en gratitud.
Sin embargo, cuando abrió las puertas del estudio y vio aquella gigantesca flor de casi tres metros de altura, que irradiaba vitalidad en cada uno de sus detalles, se quedó completamente de piedra.
Al verla entrar, los demás miembros del equipo parecían haber llegado a un acuerdo tácito: todos apartaron la mirada y nadie se dignó a hacerle caso. Ante esto, Jimena decidió fingir demencia.
Faltaba poco para la evaluación frente al público y todos sabían que no era el mejor momento para iniciar un conflicto.
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La evaluación oficial comenzó.
Los tres jueces tomaron asiento uno a uno.
A la izquierda: Silvia Moreno, una veterana muy respetada en el mundo del arte.
En el centro: Penélope Calderón, directora del Departamento Nacional de las Artes.
A la derecha: Simón de Soto, jefe de inversiones artísticas de la familia de Soto en el país.
El orden de presentación tuvo que ser sorteado de nuevo, y al equipo de Eliana le tocó el octavo turno.
El primero en subir al escenario fue el equipo de Regina Guerrero. Ellos habían elegido el tema "Esplendor".
El escenario se oscureció de inmediato. Una melodía con tintes exóticos comenzó a sonar mientras las luces se encendían gradualmente, revelando el gigantesco mural que su equipo había creado. Apoyados por tecnología de proyección holográfica, relataron la historia de un periodo de esplendor que atravesaba milenios.

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