—¿Regla de ingreso?
Roxana repitió aquellas palabras con un tono glacial, emanando una vibra desafiante y peligrosa desde lo más profundo de su ser.
La chica que acababa de lanzar el reto se sintió aplastada bajo la intensa mirada de Roxana, quedando muda y sin el valor de articular otra palabra.
Al ver cómo su pequeño grupo de perritos falderos se acobardaba con tan solo un cruce de miradas, la ira de Yara se encendió aún más.
Si hoy dejaba escapar a Roxana tan fácilmente, ¿cómo iba a imponer autoridad en el futuro?
Con ese pensamiento en mente, dibujó una sonrisa cálida en su rostro.
—Roxana, por favor, no la malinterpretes, no lo hace para molestarte. Yo quería explicártelo cuando estábamos en el auto, pero como no querías escucharme, lo dejé pasar. Esta regla fue establecida desde la fundación de la universidad por el propio rector. Siempre ha dicho que para tener mentes brillantes, también necesitamos cuerpos fuertes, y nadie es la excepción.
Hizo especial énfasis en esas últimas palabras: nadie es la excepción.
La implicación era clara: a menos que Roxana planeara retirarse antes de empezar, tendría que someterse a las normas del campus.
Al principio, Darío también se había extrañado por esa supuesta norma, pero al escuchar la explicación de Yara, todo le cuadró.
Después de meditarlo un momento, decidió no intervenir.
Quería descubrir cómo reaccionaría su misteriosa hermanita menor ante su primer gran desafío en la universidad.
Al escuchar que Yara ya había intentado explicarle las reglas de buena fe y que ella, de manera altanera, se había negado a escuchar, la multitud de estudiantes la tachó de inmediato como una malagradecida.
—La Universidad del Sur no es cualquier escuela. Todos los que estamos aquí somos uno en un millón, y hasta los del ciclo introductorio tienen que ganarse su lugar con sudor y sangre. Lograste entrar de milagro solo por la recomendación de la diosa Yara, ¡lo mínimo que podrías hacer es valorar esta oportunidad!
—¡Exactamente! Se supone que ya eres una adulta, no puedes pretender ser una inútil que necesita que Yara le resuelva la vida todo el tiempo, ¿o sí?
—¡Obviamente! Nuestra diosa es la chica más brillante y hermosa de la universidad. ¡Más te vale no hacerla quedar en ridículo en tu primer día o te juro que no te dejaremos en paz!


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