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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 41

Al escuchar sus llantos, el rostro de Elena perdió todo color.

—Alcira, no te asustes a ti misma. Seguramente Roxana solo te está intimidando, no estás envenenada.

Al decir esto, vio a Roxana entrar caminando con paso perezoso y la llamó de inmediato:

—¡Roxana! Dile a Alcira que la estabas engañando, que lo que acabas de decir fue un invento tuyo.

Con el cabello alborotado, Alcira la miró de inmediato.

Valeriano Sandoval observó la escena con absoluta frialdad.

Roxana se quedó de pie, mirándola desde arriba, e inclinó los labios en una sonrisa.

—Así es, lo acabo de inventar.

Al ver que se burlaba de ella, Alcira se convenció aún más de que estaba envenenada.

—¡No! ¡La taza tenía veneno, es imposible que el té no lo tuviera! Mi mano se quemó con ese líquido tóxico. ¡Seguro que ahora ese veneno está circulando por mi cuerpo y quiere matarme!

A Elena se le partió el corazón al ver su pánico. Luego, al observar la sonrisa frívola de Roxana, sintió que la sangre le hervía de furia.

—¡Roxana, todo es culpa tuya! ¡Si no fuera por ti, nada de esto habría pasado hoy y Alcira no estaría tan asustada! Ella es la hermana con la que creciste, ¡cómo puedes tratarla así!

Dicho esto, levantó la mano para darle una fuerte bofetada.

Pero Roxana le interceptó la muñeca en el aire, sin perder la sonrisa en sus labios.

—Señora Elena, ¿necesita que le recuerde cómo me han tratado todos estos años?

El rostro de Elena se tensó. Por el rabillo del ojo notó que Valeriano la observaba en silencio, y de inmediato no se atrevió a decir una palabra más.

No solo ella, Alcira también se quedó paralizada.

Valeriano notó los sutiles movimientos de madre e hija, y su mirada oscura y gélida se posó lentamente sobre Roxana.

Al recorrer sus piernas delgadas y bien formadas, su mirada se detuvo un instante.

Lorenzo cambió de expresión al ver que Elena se atrevía a levantarle la mano a Roxana.

¿Acaso las mujeres de la familia Maldonado no se habían mostrado siempre amables y serenas? ¿Por qué al enfrentarse a Roxana, ambas parecían transformarse por completo?

Roxana soltó la mano de Elena y caminó con paso relajado hasta sentarse en el sofá.

De repente, el enorme salón se sumió en un silencio tan denso que se podía escuchar con claridad el tictac del reloj.

Alcira acababa de escapar de las puertas de la muerte, por lo que le temía al final más que cualquier persona normal.

Al bajar la vista y notar que el enrojecimiento del dorso de su mano había empeorado, sus pupilas temblaron y comenzó a perder el control de nuevo.

—¡Valeriano, mira, mi herida está peor! Además, siento que me cuesta respirar, ¡por favor, llama a un doctor de inmediato!

Elena, al ver su rostro inusualmente pálido, también se asustó.

Capítulo 41 1

Capítulo 41 2

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