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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 119

Al sostener la mirada de Roxana —que parecía sonreír, pero ocultaba sables afilados— Marco sintió que una presión invisible lo aplastaba. Apenas podía mantener el tipo. Sin embargo, con la chica de sus sueños observándolo, no podía acobardarse y perder su dignidad.

Intentando sonar más valiente de lo que se sentía, alzó la voz:

—¡Una cosa no tiene nada que ver con la otra! Que ahora puedas escribir algo mejor no prueba que no me hayas plagiado. ¡Quién sabe, a lo mejor fue mi propia composición la que te dio la inspiración para hacer esto!

Creyó haber encontrado el hueco perfecto en el argumento de Roxana y sus ojos brillaron con malicia.

—¡He visto a parásitos, pero nunca a uno que chupara la sangre de los demás con tanto descaro! ¡Roxana, solo sirves para manchar el nombre de esta universidad! ¡No mereces estar aquí!

—¡Marco, mide tus palabras! —lo interrumpió Caleb con dureza—. Este no es el lugar para decir tantas estupideces.

El rostro triunfal de Marco se desfiguró y tuvo que cerrar la boca de golpe. La familia Valente tenía mucho más peso que los Sarmiento en Puerto Esperanza, y, además, estaban emparentados con la poderosa familia Sandoval. No podía darse el lujo de ofenderlo.

Al ver que Caleb salía en defensa de Roxana, Yara sintió una mezcla de pánico y furia. Enseguida le arrebató la partitura para revisarla. Al primer vistazo, sus ojos se inyectaron de pura envidia.

«¡Es imposible!». Ella había estudiado música desde la cuna y le había tomado más de diez años de esfuerzo llegar a su nivel actual. Roxana, que había crecido en un rincón olvidado de Puerto Esperanza y que ni siquiera era querida por los Maldonado, ¿de dónde diablos iba a sacar la educación para componer algo así?

¡Se negaba a creerlo!

Caleb, que acababa de presenciar en vivo el talento improvisatorio de Roxana, le daba todo el beneficio de la duda, así que intentó ayudarla:

—Compañera Roxana, si fuiste capaz de crear una pieza mejor que la de Marco en cuestión de minutos, es evidente que tienes experiencia componiendo. En ese caso, debes tener la costumbre de dejar alguna marca personal en tus partituras para protegerlas, ¿verdad?

Es una táctica muy común en la industria: los compositores suelen esconder un símbolo, una progresión o un patrón que solo ellos conocen para evitar robos.

Al oír eso, Marco se puso blanco como el papel y, por inercia, volteó a ver a Yara.

Yara apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Se había precipitado. Por el afán de hundir a Roxana, había actuado sin pensar en las consecuencias. Respiró hondo un par de veces para calmarse. La situación pintaba mal para Marco y para ella, pero aún no era el fin del mundo.

Al escuchar a Caleb, una chispa de esperanza se encendió en el corazón de Silvano.

Capítulo 119 1

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