Natalia había comprado todo el equipo necesario para esquiar.
Esta vez, tenía decidido viajar sola, sin llevar a nadie.
Mientras manejaba su carro rumbo a la montaña nevada, Natalia contemplaba las montañas apiladas a lo lejos, sintiendo una libertad tan intensa que era difícil describirla. El aire frío, la luz que rebotaba en la nieve y la emoción de ir sin compañía le llenaban el pecho de una alegría que no podía contener.
Mientras tanto, el ingenuo de Lucas seguía devanándose los sesos, buscando maneras de pasar tiempo a solas con ella. Cuando por fin llegó a la tienda de Natalia para buscarla, se topó con Amanda, la socia de Natalia, quien lo recibió con una expresión de pesar.
—Natalia pidió vacaciones por quince días —le dijo Amanda, sacudiendo la cabeza.
...
—¡Hoy jugaste horrible! —soltó el abuelo de Natalia, sin piedad alguna.
Baltazar, con la mirada llena de desdén, apenas y vio el tablero antes de revirar:
—¡Horrible! Hasta mi perro juega mejor que tú.
Lucas solo suspiró, sintiendo que esos insultos sí calaban hondo.
La verdad era que Lucas no había logrado averiguar a dónde se había ido Natalia. Solo tenía la vaga información de que se había ido de viaje. Esta vez, al haber decidido irse manejando, no había registro de vuelo ni pistas que seguir; era imposible rastrearla.
Con la mirada oscura, Lucas se plantó frente a Baltazar, el jefe de la familia, y preguntó con seriedad, apretando los labios:
—Baltazar, ¿sabe usted cuánto tiempo piensa pasar su nieta fuera esta vez?
Baltazar levantó apenas las cejas, sus ojos de águila clavándose en Lucas. En ese instante, comprendió el motivo de la distracción del joven en los últimos días.
Así que era por su nieta.
De inmediato, el ánimo de Baltazar mejoró notablemente.
—¿Así que quieres saber a dónde fue Natalia de viaje? —preguntó con una sonrisa astuta.
Lucas, sin perder el tiempo, le sirvió una bebida caliente al anciano.
—Por supuesto que quiero saber.
Baltazar sopló la bebida, apenas caliente, y guardó silencio, disfrutando del suspenso.
Lucas no sabía cómo convencerlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Tío que Robó Mi Corazón