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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 435

Hoy se cumplían tres meses, justo cien días.

Mauro ya no podía contenerse.

Mientras la besaba, se le olvidó el mundo, y su boca simplemente no quería alejarse de la de Carolina.

—Amor, ¿te pusiste perfume hoy?

Ella, completamente rendida, pestañeó despacio, con la mirada algo extraviada.

—¿Eh? No... No me puse perfume.

Sus labios temblaban, el aliento salía rápido y entrecortado.

—No usé perfume.

—Pero hueles delicioso...

Mauro observó cómo sus mejillas se volvían aún más rojas. Pegó sus labios a los de ella y, con la voz ronca y cargada de deseo, murmuró:

—¿Será que hueles a leche? Déjame probar.

—No digas tonterías... —Carolina cerró los ojos, negándose a mirar.

Los dos bebés ahora tomaban leche de fórmula, ¿cómo iba a quedar ese aroma?

Mauro, sin importarle nada, pasó la lengua por sus labios, saboreando el momento.

—¿No me crees? ¿Por qué no pruebas tú?

Antes de que pudiera responder, él volvió a besarla, más intenso que antes.

Ella ya no tenía fuerzas, su cuerpo se rendía y comenzaba a deslizarse hacia abajo, pero Mauro la sostuvo con firmeza, levantándola en sus brazos.

Y sus bocas, insaciables, seguían buscando ese calor.

—¿Y los bebés? —susurró Carolina, apenas recordando el mundo exterior.

Mauro, con las mejillas encendidas por el deseo, contestó:

—La niñera los está cuidando.

—Amor, no te distraigas.

Sus palabras se perdieron en el aire, ahogadas por los besos y gemidos que Mauro devoraba con ansias, entre lo contenido y lo salvaje.

La noche, afuera, apenas empezaba...

...

Como era de esperarse, Carolina no despertó hasta la tarde del día siguiente.

De golpe le vino a la mente la pregunta: ¿Mauro había usado protección anoche?

Justo cuando se lo preguntaba, Mauro entró con ropa cómoda, se sentó a su lado y la besó suavemente en los ojos.

—¿Ya despertaste?

—Ajá. Oye, ¿anoche usaste...? Porque si no, voy a tener que comprar medicina.

Carolina no quería ni pensar en un tercer bebé.

Mauro, tranquilo, respondió:

—No te preocupes. Ya no va a haber más bebés. Con los dos que tenemos, basta, amor.

El cerebro de Carolina se tardó en procesar.

—¿Cómo que ya no va a haber más bebés?

Mauro sonrió de lado.

—Así, tal cual. De ahora en adelante, solo contigo.

—¿Fuiste a hacerte la operación? —Carolina lo miró, sorprendida.

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