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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 422

Esa noche, Carolina pensó que Mauro iba a estar fastidiándola durante horas como de costumbre.

Pero no fue así. No hizo nada, solo la abrazó en silencio.

A pesar de que no hizo nada especial, Carolina sintió que sus corazones estaban aún más cerca.

Era una sensación de plenitud, de saber que Mauro era completamente suyo, sin secretos ni nada oculto.

Por dentro, Mauro estaba a punto de explotar de las ganas. En esa noche tan sincera, deseaba con locura adueñarse de su esposa, marcar su territorio de la forma más intensa.

Pero no podía.

Apenas la noche anterior lo habían hecho, y el doctor ya le había advertido que no podía ser tan seguido.

Después de todo, su esposa estaba esperando gemelos.

Así que Mauro no tuvo más remedio que aguantarse.

—Duerme ya.

Si seguía mirando esos ojos de Carolina, tan llenos de cariño, no aseguraba poder resistirse.

Carolina se quedó dormida con una sonrisa dibujada en los labios.

En sus sueños, volvió a ese verano cuando tenía diecisiete años.

...

—Carolina, ni creas que por sacar el primer lugar papá te va a consentir más que a mí. —La voz de Zoe Sanabria, su hermana, sonaba llena de orgullo—. Además, ya casi tienes el examen de ingreso universitario, ¿verdad? Mamá dijo que este verano solo me llevará a mí de viaje, ¡tú no vas! Ah, y papá también va, ¿eh? —presumió Zoe.

—Carolina, tu mamá y yo pensamos que como el próximo año tienes el examen de ingreso, mejor este viaje no vayas —dijo su papá, sin mirarla.

Con diecisiete años, Carolina apretó los puños, aguantando el llanto en silencio.

El año anterior, cuando tenía dieciséis, no la llevaron porque se había fracturado una pierna. A los quince, tampoco, porque tenía el examen final de secundaria. Cada año encontraban una excusa distinta para dejarla atrás.

Al final, Carolina terminó por no querer ir.

La enorme casa se sentía vacía. Solo su abuelita se quedaba con ella.

Por dentro, sentía un nudo tan grande que no podía sacarse ni tragar. Se le quedó atorado en el pecho, y esa vez lloró tanto que los ojos se le hincharon como si tuviera orzuelos.

En un arranque de rebeldía, prendió la computadora y descargó varios juegos en línea. Solo uno, un juego de fantasía, logró atraparla un poco.

En ese mundo virtual, matar monstruos era la única forma de sacar todo lo que sentía por dentro.

Fue en ese momento, al borde del colapso, que Mauro & Carol aparecieron en su vida.

Capítulo 422 1

Capítulo 422 2

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