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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 375

Marisol se escondía en una bodega abandonada donde nadie la encontraría. Había tirado su celular hacía rato, temiendo que la policía pudiera rastrearla.

Para que todo saliera según su plan, buscó a alguien que fingiera secuestrarla. Su cómplice ya se había largado al extranjero antes de que las cosas se pusieran feas.

Marisol ya había tomado una decisión. Aunque ese bebé era suyo, sangre de su sangre, jamás permitiría que Alexis descubriera que en realidad no era su hijo.

No le quedó de otra que abandonarlo.

Se llenó de coraje, dejó al bebé detrás de un basurero y se alejó sin mirar atrás.

Así, nadie sospecharía de ella. Después, simplemente podría culpar a los secuestradores, diciendo que ellos se llevaron al pequeño.

Nadie podría probar que fue ella quien lo hizo.

¿Y la prueba de ADN? El niño ya no estaba. Marisol tenía todo calculado: le echaría la culpa a su cuñado y a Carolina.

Lo que Marisol nunca imaginó fue que, apenas ella se fue, Tony apareció con el rostro endurecido por la rabia y rescató al bebé.

No podía creerlo. ¿Cómo era posible que esa mujer, la madre del niño, fuera capaz de algo tan cruel?

Tony llevó al bebé a un lugar seguro, lo limpió y le dio un poco de leche en polvo. Luego, marcó el número de Carolina.

Carolina no había intervenido en toda la discusión. Tal como Mauro había anticipado, si ella se mantenía en silencio, toda la culpa recaería sobre sus hombros.

Pero si decía algo, la madre de Alexis le caería encima como una fiera, incapaz de soltarla.

Carolina recibió una llamada justo en el momento en que Petra estaba a punto de perder la cabeza del coraje.

—¿Bueno?

—Señorita abogada, soy Tony. Acabo de encontrar a mi hijo, el que tuve con una aventura, tirado en un basurero. ¿Qué hago? ¿Llamo directo a la policía?

Carolina se quedó en blanco.

[¿De verdad tenía que pasar esto ahora?]

—Sí, podrías llamar a la policía. Déjales el caso a ellos, y de paso, dales el nombre de la persona con la que tuviste al niño. Ellos se encargarán.

Mauro, que estaba cerca, bajó la mirada.

—¿Quién te llamó?

Carolina se encogió de hombros.

—Es el cliente del que te platiqué ayer.

Total, en poco tiempo la verdad saldría a la luz y Petra terminaría tragándose sus palabras.

Carolina no pensaba desgastarse por una disculpa que ni siquiera sería sincera.

...

Quince minutos después de esa conversación, la policía recibió una llamada.

—Señor Loza, señora Loza, encontramos a su nieto...

Petra se abalanzó hacia el agente, con lágrimas en los ojos.

—¿Dónde está? ¿Dónde está mi nieto?

—Lo encontraron en un basurero. Pero la persona que lo rescató asegura que fue su propia madre quien lo abandonó...

—Eso no puede ser —Petra negaba una y otra vez, moviendo la cabeza con desesperación.

Alexis había captado lo esencial de la conversación y ya entendía lo que estaba pasando.

—Vamos. Hay que ir a la estación de policía.

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