Lucas invitó a Ricardo a tomar unas cervezas, solo entre los dos.
—De todos nosotros, al final solo quedamos tú y yo solteros.
Lucas, que acababa de ser dejado por Natalia, aún no se atrevía a volver a agregarla en WhatsApp.
Ricardo, siempre tan tranquilo y elegante como si nada pudiera perturbarlo, esbozó una sonrisa despreocupada.
—No te voy a mentir, en mi familia ya me arreglaron un compromiso.
Lucas se quedó congelado, con el vaso a medio camino.
—¿También tú?
Ricardo alzó su vaso para brindar con él.
—Así que el único soltero eres tú, bro.
En ese grupo, desde que Mauro se casó, fue como si se hubiera roto una represa: uno tras otro anunciando compromisos y bodas inminentes.
Lucas sentía un descontrol por dentro.
¿Cómo era posible que, siendo él el que había tenido la relación más larga de todos, terminara siendo el único que quedaba solo?
...
Por su parte, Natalia por fin consiguió un papel en una serie web de bajo presupuesto. Era la adaptación de un cómic bastante popular, pero con poca inversión. Toda la atención estaba puesta en los protagonistas masculinos y ella, como secundaria, apenas era un adorno.
Aun así, Natalia sentía que este papel tenía algo especial; era muy diferente a los personajes cliché que había interpretado antes y, sinceramente, le gustaba mucho.
Esa noche le tocó grabar una escena de acción. Cuando terminó, el director le dio permiso para irse a descansar.
Al llegar al hotel, Natalia vio la notificación de una llamada perdida, de un número desconocido de Ciudad del Confluente.
Casi seguro era Lucas. Si el número era de Ciudad del Confluente, noventa por ciento que era él.
Contestó sin ganas.
—¿Qué quieres?
Lucas ni siquiera pudo decir una palabra antes de que ella ya estuviera a la defensiva, el ambiente entre los dos era casi gélido.
—Natalia, volvamos a intentarlo, ¿sí?
—Te extraño, ¿por qué no nos casamos?
Natalia soltó una risita incrédula.
[Mónica: ...No digas cosas cursis, ni nos hemos casado, no te emociones.]
[Joel: ¿Te pusiste nerviosa? Bueno, entonces me espero a después de la boda para decirlo. Ya le avisé a mis papás, mañana nos vemos en el Club Época Dorada. ¿Paso por ti?]
Mónica todavía no asimilaba que ese tipo, que siempre le discutía hasta por respirar, ahora era su prometido.
[Mónica: No hace falta, voy con mi abuelo.]
[Joel: Ok, nos vemos mañana.]
Mónica apagó el celular y decidió no responder más.
...
Alexis llevaba una noche entera sin dormir. La imagen de Carolina y Mauro, tan pegados uno al otro, le seguía dando vueltas en la cabeza. La rabia lo tenía tan tenso que hasta le dolía el cuerpo.
Cuando llegó la hora de la comida, sus padres notaron que traía unas ojeras marcadísimas.
—Alexis, no te la vivas metido en el trabajo. Cuando tengas chance, deberías ir a ver a Marisol.
Petra, su madre, suspiró. Su hija llevaba casi un mes fuera del país, y no podía evitar preocuparse por ella.

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