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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 176

—Si todo esto es mentira, ¿por qué James no está aquí para aclararlo él mismo?

—¡Queremos que James Sullivan dé su declaración, ahora!

La pantalla parpadeó de nuevo y mostró un clip borroso de James entrando a escondidas al departamento de Vanessa a altas horas de la noche. Un titular en negritas resaltaba en la parte inferior: “Fecha, hora y ubicación verificadas por los registros del CCTV del edificio privado de departamentos: residencia de Vanessa Blake”.

El golpe cayó como un trueno. Los reporteros se abalanzaron hacia el frente, y se empujaban para ganar posición, con los teléfonos en alto para transmitir en vivo, desesperados por asegurar el tipo de exclusiva que podía definir una carrera.

—¡No! ¡Detengan esto, detengan todo! ¡No es verdad! —chilló Vanessa. Corrió hacia la pantalla y pegó el cuerpo contra ella como si pudiera bloquear físicamente las imágenes que la incriminaban, como si su sola presencia bastara para borrarlas.

Pero el frenesí no hizo más que crecer.

—Señorita Vanessa, entonces, ¿quién es la que realmente tiene la aventura: usted o el señor Daven?

—A juzgar por las fechas, parece que ha estado involucrada con James Sullivan durante bastante tiempo. ¿Desde cuándo exactamente, señorita Vanessa?

—¿Fue usted quien destruyó ese matrimonio todo este tiempo, y no la señorita Althea?

La cara de Vanessa enrojeció y luego palideció; los labios le temblaron sin emitir palabra. Theo golpeó el podio con ambos puños y su rugido atravesó el caos.

—¡Basta! ¡No más preguntas! ¡Esta conferencia de prensa terminó!

Pero nadie se movió. Los flashes estallaban como relámpagos y las voces de los reporteros se alzaban por encima del pánico.

—¡Vanessa! ¿Es verdad lo que dijo Althea?

—¿Qué hay de esos documentos de matrimonio? ¿Todavía los niega?

—¡Se han mostrado todas las pruebas! ¿Qué tiene que decir al respecto?

La sala estalló en un torrente de exigencias superpuestas. Las preguntas llovían desde todas las direcciones, ahogando cualquier posibilidad de escapatoria.

Vanessa permanecía rígida detrás del podio, lívida y temblorosa.

—¡Todo es mentira! ¡Esos documentos son falsos! ¡Esto no es más que un intento de destruirme a mí y a mi familia! —La voz se le quebró en un tono agudo y vacilante.

Pero el asedio no cedió.

—Si esto es difamación, ¿por qué las autoridades validaron los documentos antes?

—¿Niega el video donde se la ve claramente con James?

—Señorita Vanessa, denos una respuesta directa. ¿Sí o no?

—¡Ya les dije que es difamación! —espetó Vanessa con la voz rota de furia—. ¡Todo lo que vieron está manipulado! ¡Están cayendo en la trampa de gente envidiosa que no soporta mi vida!

Las risas burlonas recorrieron la sala, afiladas y despiadadas.

—No se limite a señalar culpables, señorita Vanessa. ¡Queremos respuestas reales!

Vanessa enrojeció, con los ojos encendidos de furia, y le lanzó una mirada desesperada a su padre, suplicándole en silencio que la rescatara.

Theo empujó la silla hacia atrás y se puso de pie de un salto, golpeando el podio con la palma con tanta fuerza que el micrófono tembló.

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