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¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 96

Marcos soltó una carcajada:

—Es una agencia secreta del gobierno que se encarga de resolver los problemas más difíciles. Digamos que hemos protegido a muchos presidentes, y eliminado a bastantes malos que querían hacernos daño.

—¿Entonces tienen muchas, muchas armas?

—Así es —asintió Marcos, inclinándose hacia ella para presumirle en voz baja—. Y te cuento un secreto, amiguita: tu cuñado ha sido campeón de artes marciales, campeón de tiro y campeón de equitación. Es un tres veces campeón.

Todos en la mesa se miraron entre sí, quedándose petrificados en sus asientos por la sorpresa.

Caleb le lanzó a Marcos una mirada que cortaba como el hielo.

Marcos agachó la cabeza al instante y empezó a comer a toda prisa, murmurando:

—Vaya, qué rico sabe todo, hace mucho que no comía tan bien.

—¡Wow! —Cristina tenía los ojos brillando de admiración y se volteó a ver a Alana—. ¡Hermana, eres lo máximo!

Alana intuyó de inmediato por dónde iba el comentario, así que le metió un trozo de carne en la boca para callarla y le advirtió:

—Ni se te ocurra andar presumiendo esto con la gente del pueblo.

Cristina masticó rápido, tragó y preguntó:

—¡Pero seguro alguien me va a preguntar en qué trabaja mi cuñado! ¿Qué les respondo?

La pregunta dejó a Alana sin saber qué decir.

Caleb miró a la niña con una expresión sorprendentemente suave y le dijo:

—Ven, yo te explico qué decir.

Cristina se acercó a él.

Caleb se inclinó y le susurró algo al oído.

Luego le preguntó:

—¿Te quedó claro?

Cristina asintió, radiante de felicidad:

—¡Clarísimo, cuñado!

Y regresó dando saltitos a su silla para seguir comiendo.

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