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¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 86

Mirando hacia el techo, no pudo evitar recordar aquel día en que los pétalos de cerezo cubrían el cielo...

Acababa de salir del auditorio de premiación, abrazando su trofeo y caminando de regreso al campus con saltos de alegría.

Al pasar por el bulevar, vio la calle adornada con un manto de flores rosas y blancas.

Una ráfaga de viento levantó un torbellino de pétalos, que se posaron suavemente en sus hombros y cabello; era un momento casi mágico.

Como aún era temprano y no había muchos estudiantes, caminaba despacio, maravillándose con los cerezos en flor.

De repente, notó a un hombre de porte imponente parado bajo uno de los árboles. De perfil, lucía bastante joven. Alana pasó cerca de él y vio que revisaba un mapa en su celular mientras intentaba ubicarse mirando los letreros de las calles.

Decidió acercarse, pensando que llamarlo de manera amigable no estaría mal.

—Disculpa, ¿estás perdido?

Al escucharla, Caleb se giró y la miró.

Al toparse con esos ojos oscuros y profundos, ella, que solía tener mala memoria para los rostros, solo pudo pensar en lo apuesto que era ese muchacho. Sintió que el corazón le daba un vuelco.

Caleb vestía una chaqueta deportiva informal; se había arremangado hasta el antebrazo, dejando ver unas muñecas fuertes y un reloj deportivo. El viento revolvía suavemente su cabello oscuro.

Tras unos segundos de silencio, él respondió con una voz grave y agradable.

—Busco el centro de investigación de TecnoNúcleo.

—¡Yo soy estudiante allí! —dijo ella, ajustándose los anteojos de armazón grueso, con los ojos convertidos en dos medias lunas por su sonrisa—. Tienes que seguir por este bulevar hasta el final, luego giras a la izquierda. Caminas unos doscientos metros y verás un letrero de entrada al estacionamiento. Justo al lado hay una pequeña puerta azul, bastante discreta. Por ahí se entra, es muy fácil de encontrar.

—Gracias —respondió él con amabilidad.

Luego, bajando la vista hacia el trofeo que ella llevaba en brazos, preguntó:

—¿En qué año estás?

—En primero —contestó ella con una sonrisa.

En ese momento, unos compañeros mayores la alcanzaron.

—¡Alana, muchas felicidades!

—Gracias, chicos —respondió ella, sonriente.

Capítulo 86 1

Capítulo 86 2

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