Lo ignoró por completo.
Poco después, Lucía le mandó un mensaje para chismear:
[Adivina qué acaba de publicar Yara en sus redes.]
Alana: [No sé.]
Lucía le envió una captura de pantalla: la imagen mostraba a dos personas de espaldas, abrazadas en un balcón mirando la ciudad, con el texto: Finalmente aquí con mi persona favorita. Corazón.
Al ver la foto, Alana no sintió absolutamente nada.
Por el contrario, Lucía le mandó una serie de emojis explosivos.
[¿Lisandro no se había casado ya con alguien más? ¡No me digas que esa persona es Yara!]
Durante todo ese tiempo, Alana nunca le había contado a Lucía sobre aquel asunto.
En sus años de instituto, Lucía, por miedo a Yara, evitaba relacionarse con ella públicamente, pero en privado la había ayudado muchísimo.
Alana entendía perfectamente sus reservas.
La familia de Lucía tenía una buena posición económica y sus padres trabajaban para el gobierno.
En los últimos años, debido a su creciente ansiedad social, Lucía había conseguido un trabajo como editora desde casa y rara vez salía.
Según ella misma decía, charlar con Alana a diario era lo que la mantenía conectada con el mundo real.
Tras pensarlo un momento, Alana decidió contarle la verdad.
[En realidad, hay algo que te he ocultado por mucho tiempo. No fue a propósito, es solo que la situación era muy complicada.]
[Aquel año, cuando me preguntaste por qué había cancelado mis estudios en el extranjero y me había casado de repente, te dije que era por la presión de mi familia. Pero no fue así. La mujer misteriosa con la que se casó Lisandro Herrera... en realidad era yo.]
Lucía le respondió con una lluvia de signos de exclamación y un emoji enfurecido.
[¿Entonces qué está haciendo Lisandro con Yara en Oricalco? ¿No te importa en lo absoluto?]
[No pasa nada —respondió ella con calma—. Él y yo ya estamos divorciados.]
...
Mientras tanto, en la habitación de invitados de la mansión Lozano.
Otilia observaba el monitor de la cámara térmica con total tranquilidad.
La empleada que estaba a su lado, en cambio, se veía impaciente.
—Ya parece que se estaban besando, ¿por qué el señor se fue?


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía