Tras decir esto, Alana pasó rozando el hombro de Lisandro y se alejó con la cabeza en alto y paso firme.
Parecía haber vuelto a ser la Alana de antes, esa que ya no esperaba que nadie la salvara.
Con una mirada llena de determinación, se limpió el rastro de las lágrimas del rostro y se arregló la ropa arruinada. Lista para seguir adelante.
Lisandro se quedó petrificado en su sitio, mientras las venas de su frente se marcaban por la furia contenida.
Tomó el teléfono y llamó a su asistente, César.
—Resérvame dos boletos para Oricalco.
Por fin había llegado el día en que terminaba el período de espera para el divorcio.
Alana llegó sola a las oficinas de registro.
Ayer le había enviado un mensaje a Lisandro para recordárselo.
Él lo leyó, pero no respondió.
Llamó al hospital, pero César le dijo que estaba en un viaje de negocios y no sabía cuándo regresaría.
Aunque Marcos, el asistente de Caleb, le había asegurado que, sin importar la situación, solo tenía que esperar en el vestíbulo, su corazón no dejaba de palpitar con nerviosismo.
¿De verdad Lisandro aparecería?
Pero cuando vio entrar a Fabián Chávez, sintió que el alma le volvía al cuerpo.
—¿Trajiste todos tus documentos? —Fabián fue directo al grano.
Alana asintió.
—Por aquí, por favor. —La llevó a una sala de reuniones privada y sacó un acuerdo—. Necesito que firmes esto antes de empezar.
Alana tomó el documento y vio que era una cesión de las acciones que poseía en el Consorcio Herrera a favor de Lisandro.
No recordaba tener ninguna acción.
Fabián le explicó lo del cambio de testamento de Isabel, y entonces lo comprendió todo.
De por sí, nunca le habían interesado las acciones, así que firmó con gusto y luego preguntó.
—Y sobre los terrenos del Centro de Bienestar Vitalia, ¿cómo se resolvió eso?
—¿No lo sabías? ¿Tu padre no te lo dijo? —Al ver su rostro de auténtica confusión, Fabián le aclaró el asunto—. La Corporación Águila intervino, compró los terrenos y los usó como capital de inversión. Con ese movimiento, no solo resolvieron el problema de liquidez, sino que le dieron al centro un respaldo inquebrantable. Hace unos días se completaron todos los trámites legales.

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