Laura miró a Daniel con una mezcla de miedo y rabia que dejó claro cuánto deseaba impedirle continuar, pero Victoria ya había escuchado suficiente para saber que ocultar el resto no cambiaría nada.
—Quiero que me lo diga ella.
Daniel extendió una mano hacia Laura, concediéndole el turno con una cortesía que únicamente consiguió volver más desagradable la situación.
—Adelante.
Laura permaneció varios segundos sin hablar.
Camila se acercó a Victoria hasta rozar su brazo, gesto pequeño que ninguna mencionó porque ambas sabían que Daniel estaba observando cada movimiento.
—Yo nunca quise que terminaras con él —comenzó Laura—, y tampoco pensé que debías estar con Daniel, aunque ahora entiendo que esa fue una de las cosas que él consiguió hacerme olvidar mientras discutíamos sobre Adrián.
Victoria sostuvo su mirada.
—Entonces dime qué pensabas.
Laura respiró profundamente.
—Pensaba que estabas confundiendo que Adrián hubiera cambiado algunas cosas con que realmente fuera un hombre diferente.
Daniel sonrió, pero Laura lo ignoró.
—Yo estuve contigo cuando todavía intentabas justificar decisiones que te hacían daño, escuché todo lo que ocurrió con Fernanda y vi cómo Adrián podía pasar de decir que te amaba a decidir algo por ti porque estaba convencido de que sabía qué necesitabas. Después empezaron a reconciliarse y todos parecían felices porque él estaba haciendo terapia, escuchándote más y tratando de controlar los celos, pero yo seguía esperando el momento en que volviera a sentirse amenazado y todo regresara al mismo lugar.
Las palabras incomodaron a Victoria porque no podía negar por completo aquello que Laura describía. Adrián había tomado decisiones sin consultarla y durante mucho tiempo confundió protección con posesión, mientras ella misma tuvo que aprender a poner límites que antes jamás habría considerado necesarios.
—Y Daniel apareció diciéndote exactamente lo que querías escuchar.
Laura asintió con evidente vergüenza.
—Me enseñaba cosas pequeñas y decía que eran pruebas. Cuando Adrián puso seguridad sin preguntarte, Daniel me decía que nunca dejaría de vigilarte; cuando se ponía celoso por alguien, me preguntaba cuánto faltaría para volver a decirte con quién podías trabajar. Yo sabía que exageraba, pero había suficiente verdad en algunas cosas para que siguiera escuchándolo.
—También me contabas lo que Victoria decía de él —intervino Daniel—, especialmente cuando discutían.
—Cállate.
—No creo que puedas seguir eligiendo qué parte confesar.
Laura dio un paso hacia él.
—No conviertas lo que hice en algo que no fue.
—¿Y qué fue?
—Un error.
Daniel sonrió con desprecio.
—Un error repetido durante semanas deja de ser accidental.
La frase golpeó a Laura porque contenía suficiente verdad para impedirle responder con facilidad. Victoria intervino antes de que Daniel consiguiera convertir la culpa de su amiga en otra herramienta.
—Laura tiene razón en algo.
Daniel levantó las cejas.
—Eso sí me interesa.
—Adrián hizo muchas de las cosas que ella acaba de mencionar.
Camila volvió el rostro hacia Victoria, mientras Daniel parecía disfrutar anticipadamente lo que esperaba escuchar.
—Me controló, tomó decisiones sin preguntarme, permitió que durante años yo sintiera que ocupaba el lugar de Fernanda y después confundió demasiadas veces sus celos con el derecho a decidir cómo debía vivir.
—Finalmente.
Victoria ignoró la satisfacción en su voz.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....