Mientras Victoria seguia consternada, Adrián permaneció en silencio, aunque su expresión cambió cuando recordó la explicación de Alejandro sobre la fuga del hospital. Daniel no había improvisado aquella operación: conservaba personas capaces de ingresar con credenciales falsas, manipular protocolos y conseguir información clínica que nunca debería haber estado a su alcance.
—Dijiste que todavía tiene médicos trabajando para él —recordó Adrián—. Necesito saber exactamente qué significa eso.
Alejandro apoyó los antebrazos sobre la mesa.
—No conozco a todos. Daniel siempre separó a las personas que utilizaba para que ninguno supiera demasiado sobre los demás, pero sé que conserva contactos entre médicos, técnicos, administradores y laboratorios privados. Algunas relaciones vienen de muchos años atrás.
Adrián giró inmediatamente hacia Victoria.
Ella reconoció aquella expresión.
—¿Qué estás pensando?
—En tus últimos estudios.
Victoria tardó unos segundos en comprender.
—Adrián...
—Si Daniel conserva una red médica capaz de sacar a un hombre herido de un hospital sin dejar una ruta evidente, también debemos considerar que pudo intervenir en tus pruebas.
La posibilidad la dejó inmóvil.
Durante semanas había intentado aceptar que su salud podía estar deteriorándose otra vez y había organizado decisiones importantes alrededor de aquella información.
—¿Crees que no estoy recayendo realmente?
Adrián se acercó a ella, pero no respondió con la seguridad que habría utilizado tiempo atrás.
—No lo sé y no voy a decirte que estás bien sin tener pruebas, pero tampoco quiero que sigamos aceptando esos resultados como definitivos hasta repetirlos con médicos y laboratorios que no tengan ninguna relación con los anteriores.
Victoria bajó la mirada. Sentir esperanza resultaba peligroso, aunque saber que Daniel podía haber manipulado incluso aquello despertó algo mucho más fuerte que el miedo.
—Si adulteró mis estudios, quería modificar nuestras decisiones.
—Y hacerme creer que teniamos menos opciones de las que realmente tenemos —añadió Adrián.
Alejandro palideció.
—Yo no sabía nada de eso.
Adrián volvió hacia él.
—Te creo cuando dices que tampoco sabías de su falsa muerte. Hay demasiadas cosas en tu reacción que no tendrían sentido si hubieras sabido desde el principio que estaba vivo.
Alejandro cerró los ojos unos segundos.
—Mi duelo fue real 100% real.
—Eso explica tu reacción —respondió Adrián—, aunque no todo lo que hiciste después.
—Lo sé.
Alejandro guardó silencio antes de llevar una mano al interior de su chaqueta.
—Hay algo más. Daniel me lo entrego. No pude acceder al contenido y me pidió que lo conservara hasta que entendiera qué debía hacer con él. Supongo que entregárselo a ustedes es lo único sensato que me queda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....