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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 362

—Alejandro pudo encontrar contraseñas después de su muerte.

—Claro que pudo —admitió Fernanda—. También pudo encontrar documentos, teléfonos o alguna persona dispuesta a ayudarlo, pero entonces tendríamos que aceptar demasiadas coincidencias al mismo tiempo. Tendría que haber encontrado exactamente los accesos correctos, saber cuáles seguían activos, conocer personas que Daniel mantenía separadas entre sí y conseguir que todas empezaran a trabajar para él mientras todavía se recuperaba de sus heridas.

Regina cruzó lentamente los brazos.

—El dinero puede conseguir muchas de esas cosas.

—Sí, pero no conocimiento —respondió Fernanda—. No el tipo de conocimiento que estamos viendo.

Aquella frase consiguió que Adrián volviera la mirada hacia Victoria. Era exactamente lo que los había inquietado durante el viaje: alguien no estaba improvisando mientras intentaba reconstruir los recursos de Daniel, sino que parecía saber de antemano qué podía utilizar, dónde encontrarlo y cómo evitar que los movimientos fueran relacionados rápidamente.

—La fotografía en la boda también necesitó información reciente —recordó Victoria—. No bastaba con conocer una propiedad antigua o tener acceso a una cuenta.

Adrián asintió.

—Alguien sabía qué credencial podía copiar, por dónde entrar y dónde colocarse para verla llegar. Después volvió a seguir nuestros movimientos durante el viaje.

Fernanda levantó los ojos hacia ellos.

—Eso es lo que me preocupa. Daniel no confiaba plenamente en nadie, así que si alguien está reconstruyendo su sistema desde cero debería estar cometiendo errores, buscando información o intentando descubrir cómo conectaban unas cosas con otras. Pero quien está haciendo esto parece conocer el camino.

El silencio que siguió fue considerablemente más incómodo.

Isabel miró a sus dos hijas y después a Adrián.

—Podría ser alguien que trabajaba directamente con él.

—Sí —respondió Fernanda—. Esa sigue siendo la explicación más lógica y espero que sea esa.

Victoria reparó inmediatamente en las últimas palabras.

—¿Esperas?

Fernanda no respondió de inmediato lo que provoco que Victoria sintiera un escalofrío recorrerle los brazos.

—Cuando te tuvo cautiva ¿Alguna vez habló de fingir su muerte?

Fernanda negó lentamente.

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