El médico mantuvo su negativa hasta que los investigadores le mostraron cada transferencia recibida, las recetas firmadas y los registros de ingreso a la clínica clausurada. Cuando comprendió que Daniel no podía protegerlo, comenzó a reducir su responsabilidad y aseguró que solo había proporcionado medicamentos.
—Nunca participé en el secuestro —insistió—. Me dijeron que la paciente aceptaba un tratamiento privado.
—¿Una paciente atada y golpeada parecía estar recibiendo atención voluntaria? —preguntó el investigador.
El hombre desvió la mirada.
—Yo no permanecía allí durante las sesiones.
Finalmente admitió que entregaba sedantes y estimulantes a los hombres de Daniel. Fernanda era mantenida despierta durante periodos prolongados y después recibía medicamentos que la dejaban desorientada, creando una alternancia destinada a debilitar su capacidad para distinguir recuerdos, grabaciones y acontecimientos recientes.
—Daniel quería que dependiera de sus instrucciones —explicó—. Si ella comenzaba a recuperar claridad, debíamos cambiar el horario y aumentar la estimulación antes de sedarla.
Victoria escuchó el interrogatorio mediante una transmisión autorizada. Cada detalle reforzaba la urgencia de llegar hasta Fernanda antes de que el daño se profundizara.
—¿Dónde está ahora? —preguntó el investigador.
—En la clínica, o al menos permanecía allí la última vez que llevé suministros.
—¿Cuándo fue eso?
—Ayer por la noche.
Victoria se volvió hacia el responsable del operativo.
—Tenemos que entrar de inmediato.
—Organizaremos la intervención, pero debe comprender que Fernanda podría reaccionar contra los agentes. Los medicamentos y las grabaciones pueden hacerle creer que cualquier rescate forma parte de una amenaza.
Adrián observó los planos.
—Si entran de manera agresiva, Daniel utilizará la reacción como prueba de que quieren lastimarla.
Uno de los especialistas confirmó que la aproximación debía reducir estímulos y evitar órdenes simultáneas. Victoria solicitó la presencia de un equipo psiquiátrico capaz de intervenir en cuanto localizaran a Fernanda.
—Necesitará atención antes de que intentemos preguntarle qué ocurrió —afirmó—. No pueden tratarla únicamente como testigo o sospechosa.
Isabel pidió formar parte del ingreso.
—Si escucha mi voz, puede reconocer que estamos intentando ayudarla.
La terapeuta de Fernanda se opuso.
—También puede asociarla con los tratamientos utilizados para borrar sus recuerdos. En su estado actual, una voz conocida no siempre significa seguridad.
—Soy su madre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....