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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 520

—Amaya, no nos engañemos, hablemos sin rodeos —insistió Rubén con la voz aún más ronca.

—Haré que Diego firme los papeles del divorcio cuanto antes. Pero, por lo que alguna vez fuimos como familia, te pido que te detengas y dejes de hundirnos. Pide lo que quieras y te lo daré.

Esas palabras revelaron la verdadera intención de su llamada.

Amaya no pudo evitar una carcajada cínica.

—En primer lugar, yo no he movido un dedo contra ustedes. Son los miembros de su familia quienes se la han pasado atacándome y buscando destruirme. Por favor, no intente cambiar la historia a su conveniencia.

—En segundo lugar, todo lo que les está pasando es consecuencia directa de sus propios actos. Su aventura con la secretaria, la fiesta depravada que armaron su hija menor y Vera Ramos, y los fraudes de caridad de su esposa... ¿Acaso yo les puse un arma en la cabeza para que hicieran todo eso?

—El que siembra vientos cosecha tempestades. En lugar de reflexionar sobre su propia basura, me llama a mí para exigirme que me detenga. Dígame, si ni siquiera he movido un dedo, ¿de qué quiere que me detenga?

—Por último, con su apoyo o sin él, Diego y yo vamos a divorciarnos. Mis condiciones ya están claras desde hace tiempo; es él quien se niega a firmar.

—Señor Muñoz, espero que entienda que la caída de su familia es su propia obra, no la mía.

Con esa rotunda declaración, y sin ganas de seguir escuchándolo, Amaya le colgó el teléfono.

Al otro lado de la línea, Rubén Muñoz, un hombre acostumbrado a dar órdenes y jamás a ser sermoneado por nadie, se puso rojo de la furia.

Al escuchar el tono de ocupado, estrelló el celular contra el suelo con todas sus fuerzas.

Diego, que estaba frente a él, dio un salto por el impacto.

—¡Mira nada más! ¡Esa es la joyita de mujer que metiste a esta casa!

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