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9 Vidas Perdidas: Ahora te toca suplicar romance Capítulo 66

Al instante, Mateo entregó un fajo de papeles a los ancianos de la familia, que estaban sentados a ambos lados.

Mateo comenzó a explicar con profesionalismo.

—En los últimos diez meses, la señora Quintero llamó a la policía un total de cincuenta y nueve veces. Zacarías Fuentes la amenazaba con mensajes y llamadas en promedio una vez cada tres días; la acosó en la vía pública treinta y seis veces, y contrató delincuentes para hostigarla en veintitrés ocasiones. En cada una de esas veces, Cristian firmó los acuerdos de mediación para retirar los cargos.

—Si Cristian hubiera frenado a Zacarías desde la primera vez, jamás habría llegado tan lejos.

Algunos de los ancianos, al leer los informes, perdieron la paciencia de inmediato y se pusieron de pie.

—Cristian, ¿cómo pudiste hacer esto? Si esto sale a la luz, ¿cómo quedará el honor de los Quintero?

—No nos importa si castigaste a Zoa por culpa de Isabella, pero ¿este tipo de comportamiento es digno del heredero de nuestra familia?

—Por una mujer... y encima una mujer muerta, has puesto a la familia de cabeza. Jamás imaginé que serías tan débil de carácter.

En las familias poderosas, no había nada peor que dejar que los sentimientos afectaran el juicio.

Esas palabras eran un golpe directo a la capacidad de liderazgo de Cristian.

—Cristian, veo que últimamente no estás en condiciones. No vayas a la empresa estos próximos días, quédate a descansar.

Con esa sentencia final de los ancianos, no le dieron a Don Claudio ni una sola oportunidad para seguir defendiéndolo.

La verdad era que todos sabían perfectamente lo que pasaba. Solían hacerse de la vista gorda porque Cristian era eficiente en los negocios, y por eso el favoritismo existía.

Pero dañar el nombre de la familia frente a la sociedad era algo que no iban a tolerar.

Sin importar el poder que Cristian creyera tener, no podía desafiar a los ancianos mayores.

Humillado públicamente, solo pudo bajar la cabeza apretando los dientes.

—Entendido.

Fue entonces cuando Rio se levantó con elegancia y habló.

—Ya que sabes que cometiste un error, quiero ver tu disculpa pública mañana a primera hora.

Los ojos de Cristian se oscurecieron y replicó con rabia.

—Rio, ¿cuál es la necesidad de empeorar las cosas de este modo? ¿Acaso estás tratando de defender a alguien?

Ante esa insinuación, las miradas de los ancianos se clavaron en el rostro de Zoa.

La belleza de Zoa era famosa entre la élite. Su atractivo era tan natural y deslumbrante que nadie podía negarlo.

Miles de personas la insultaban a diario en las redes, pero nadie se había atrevido jamás a criticar su apariencia.

Las mujeres decían que era una seductora, y los hombres decían que era imposible resistirse a su encanto.

Capítulo 66 1

Capítulo 66 2

Capítulo 66 3

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