La repentina docilidad de Zoa no complació en absoluto a Cristian. Al contrario, su expresión se volvió aún más sombría.
Reprimió la furia que le ardía en el pecho y soltó una risa gélida.
—Bien. Perfecto.
En ese momento, el vehículo se detuvo en el garaje de la familia Quintero.
Casi al unísono, el celular de Cristian sonó. Echó un vistazo a la pantalla e inmediatamente le hizo una seña al conductor para que lo sacara de allí.
A través del cristal de la ventanilla, Zoa alcanzó a escuchar su voz inusualmente dulce.
—Mi amor.
Era Isabella.
Solo ella tenía el poder de hacer que Cristian bajara sus defensas y se volviera manso.
Zoa dejó de prestarle atención. Bajó del auto con cuidado de no lastimarse las heridas que tenía.
Tal vez fue solo su imaginación, pero tuvo la sensación de que Cristian la observó por el espejo antes de irse.
Como sea.
Zoa ni siquiera se molestó en mirar atrás y caminó en dirección contraria.
La mirada que la seguía se volvió aún más fría y calculadora.
—¿Cristian? ¿Cristian? ¿Sigues ahí?
—Dime.
El tono seco de Cristian hizo que Isabella sintiera una punzada de inseguridad.
Cuando volvió a hablar, su voz sonaba forzadamente débil.
—Cristian, me siento un poco mal... creo que son secuelas de cuando perdí al bebé. ¿Podrías venir a hacerme compañía?
Al escuchar sobre la pérdida del bebé, Cristian retiró su atención de Zoa de inmediato.
—Espérame. Voy para allá.
...
La tarde siguiente. El día de la entrevista exclusiva.
Más que una entrevista, parecía una ejecución pública.
El salón estaba repleto de gente.
Rostros diferentes, pero la misma mirada de asco dirigida hacia ella.
Cualquiera que no supiera la verdad pensaría que Zoa era la criminal de la historia.
Zoa avanzaba a paso lento bajo el escrutinio de todos.
De repente, una mujer joven salió de entre la multitud empuñando una rama. Se abalanzó sobre Zoa y comenzó a golpearla con ella.
—¡Sucia! ¡Te voy a sacar las malas vibras para que no nos contagies!
Todo fue tan rápido que Zoa no tuvo tiempo ni de cubrirse.
Simplemente cerró los ojos, preparándose para el impacto.



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