Porque Zoa había creado esa coreografía en su juventud.
Era un baile diseñado exclusivamente para Cristian.
En aquel entonces, Cristian e Isabella aún no eran pareja.
Zoa planeaba bailarle a Cristian el día de su cumpleaños y, al terminar... confesarle sus sentimientos.
Para que saliera perfecto, se había grabado más de cien veces ensayando, perfeccionando cada movimiento hasta el cansancio.
Pero el día del cumpleaños de Cristian, lo único que recibió fue la noticia de que él e Isabella habían hecho pública su relación.
A Zoa no le quedó más remedio que guardar su video en lo más profundo de sus archivos, jurando no volver a verlo jamás.
Cuando Zoa salió de sus recuerdos, el video mostraba a Isabella terminando la rutina.
Isabella levantó los pliegues de su vestido, se acercó a la cámara y habló con esa voz dulce y angelical.
—Esta coreografía la creé cuando era más joven. Es un regalo para el amor de mi vida. Espero que todos ustedes también puedan encontrar a alguien a quien amar.
Los comentarios bajo el video se multiplicaron por miles en cuestión de segundos.
*«¡Es bellísima! Incluso la máscara le queda perfecta. Se nota el amor en cada paso.»*
*«¡Esto sí es arte! ¡En la próxima competencia de baile, mi voto es para la diosa!»*
*«Tengo el corazón roto. ¿Quién será el afortunado que logró enamorar a nuestra diosa?»*
*«Les rompo el corazón todavía más: si escuchan con atención los últimos segundos del video, se oye la risa de un hombre. La diosa ya tiene dueño.»*
*«¡Qué romántico! Ella baila y él la admira.»*
El video se volvió viral de inmediato.
Al terminar de leer, Zoa deslizó la barra de reproducción por puro instinto.
Y efectivamente, ahí estaba la risa de un hombre.
Una risa que conocía a la perfección: era Cristian.
Zoa reprodujo esos últimos segundos una y otra vez. Esa risa llena de ternura se clavó en sus nervios como agujas calientes.
Cristian era un hombre meticuloso.
Jamás permitiría que Isabella subiera un video sin revisarlo exhaustivamente antes.
La única explicación lógica era que había dejado la risa ahí a propósito.


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