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9 Vidas Perdidas: Ahora te toca suplicar romance Capítulo 108

Había escuchado a las enfermeras decir que la herida de Santiago no dejaba de infectarse, y que un hombre hecho y derecho pasaba todo el día quejándose del dolor.

Era bastante gracioso.

Podría decirse que esos dos habían recibido su merecido.

Zoa se sintió muy aliviada al verlo.

En ese momento, Ùrsula Ortega salió al pasillo para contestar el teléfono.

Zoa rápidamente dio la vuelta a su silla de ruedas y, antes de que la mujer la viera, se metió en el elevador.

Dejó escapar un largo suspiro de alivio, pero al intentar salir, las ruedas se atascaron y no pudo avanzar por más que empujó.

Afortunadamente, un doctor que estaba detrás la ayudó.

Zoa se dio la vuelta.

—Muchas gracias.

—De nada.

El doctor sonrió, haciendo añn más evidentes sus cejas asimétricas.

¡Era él!

¡El doctor que le había puesto la anestesia en su sueño!

Zoa apretó los apoyabrazos de la silla, petrificada.

El doctor la miró con cierta confusión.

—¿Se le ofrece algo más? Tengo prisa por llegar al quirófano.

Zoa volvió a la realidad.

—No, nada. Gracias, doctor.

Le echó un vistazo de reojo al gafete en el pecho del hombre.

Pablo, departamento de anestesiología.

Cuando las puertas del elevador se cerraron de nuevo, entró una enfermera.

—Doctor Pablo, ¿tiene otra cirugía esta tarde? ¿De qué tipo?

—Una cesárea. Paciente del doctor Lorenzo.

—Vaya, la dupla de siempre —bromeó la enfermera.

La palabra cesárea hizo que las manos de Zoa se congelaran sobre las ruedas.

¿Sería posible...?

Sin pensarlo más, dio media vuelta y tomó el siguiente elevador.

Al llegar al piso de abajo, le preguntó a una enfermera y encontró el quirófano.

Afuera estaban los familiares de la paciente, esperando con ansiedad.

Y Zoa estaba igual de ansiosa.

Solo necesitaba confirmar una cosa.

El tiempo pasaba minuto a minuto, hasta que una enfermera salió con un bebé en brazos.

—±Familiares de Mariana? El bebé ya nació.

Toda la familia se levantó de las sillas, especialmente el hombre al frente, quien se veía tan emocionado como preocupado.

—¿Y mi esposa? ±Ella está bien?

—No se preocupe, el doctor Lorenzo la está atendiendo y pronto saldrá. Venga a ver a su bebé, ¿quería niño o niña?

Capítulo 108 1

Capítulo 108 2

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