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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1189

Fue en ese instante crítico cuando Liberto supo que tenía que sacarla de allí costara lo que costara...

—¿Qué hacías exactamente en Pueblo Dorado?

—No me digas que formabas parte de la banda de traficantes que me secuestró... —Rafaela lo taladró con sus hermosos ojos, intentando leerle el alma en busca de una confesión.

Los recuerdos de aquella época eran un mar turbio en su memoria; casi todo lo había olvidado. Todo, excepto lo que tenía que ver con ella. Al principio eran imágenes borrosas que, con el tiempo, cobraron una nitidez innegable...

Al ver que él se perdía en sus pensamientos, Rafaela le dio un leve golpe en la pantorrilla con la punta de su tacón.

—Cuéntame... ¿a qué te dedicabas en Pueblo Dorado?

—Y dime cómo terminaste con la familia Gómez.

Al soltar esta última pregunta, Rafaela notó una reacción casi imperceptible en Liberto. Apretó la taza con tal fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Pensó que quizá había tocado una herida que aún sangraba.

Rafaela se apoyó la barbilla en la mano. En su dedo delicado brillaba el anillo de diamantes que, según decían, Liberto había diseñado personalmente. Era una joya exquisita en forma de rosa esculpida, con el imponente diamante en el centro que hacía resaltar su piel suave y hermosa.

Tomando su mano, murmuró:

—Vas a hacerla pedazos si sigues apretando así.

La mirada oscura del hombre se posó sobre la elegante mano de su esposa. El calor que emanaba de su tacto logró disipar el nudo que se le había formado en el pecho. El aura de frialdad que lo envolvía se desvaneció, y una media sonrisa melancólica asomó en sus labios.

—Hace dieciocho años... alguien me abandonó a mi suerte...

—Estaba solo en ese infierno inmenso de Pueblo Dorado, sin un techo bajo el cual dormir. Deambulé en la miseria hasta que me encontré con Viviana, que se había perdido. Fue gracias a ella que la familia Gómez me acogió, y así me quedé allí... por más de una década.

—... Los años que estuvo ausente, yo seguí anclado en Pueblo Dorado. Pensaba: "¿Y si regresa y no me encuentra?". Así que me dije a mí mismo que debía esperarla...

—Pasaron los años, uno tras otro, hasta que casi borré su recuerdo por completo.

Capítulo 1189 1

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