Antes pensaba que fumar no requería ninguna habilidad, que cualquiera podía hacerlo, pero ahora se daba cuenta de que también era un arte. Si no sabías fumar, era fácil atragantarse.
Abel tosió un rato y, reprimiendo a la fuerza la incomodidad, dio otra calada.
El guardaespaldas lo llamó por teléfono.
—Abel, ya lo he averiguado. Te envío la grabación de la cámara de seguridad de ese momento para que la veas tú mismo. Si ese chico no lo hizo a propósito, entonces es que tiene muy mala suerte. Y si lo hizo a propósito, es bastante duro consigo mismo—.
Abel no respondió, sino que abrió el vídeo de la cámara de seguridad.
En el vídeo, se veía a Dúnya buscando apresuradamente unos documentos en un archivo.
Elliak, con un vaso de bebida dulce en la mano, estaba de pie en la puerta y hablaba con Dúnya en el dialecto de Ciudad Arenas.
—Dúnya—.
La llamó y, cuando Dúnya se giró para mirarlo, Elliak levantó la bebida que llevaba en la mano.
—Te he traído algo de beber. Luego vamos a cenar juntos—.
Dúnya lo miró y dijo:
—Gracias, déjalo en la mesa de la entrada, por favor. Tengo prisa por encontrar algo, ya beberé cuando lo encuentre—.
Elliak preguntó: —¿Qué buscas?—.
Dúnya, frunciendo el ceño, respondió:
—Mañana es la defensa del proyecto y en la parte que me corresponde falta un conjunto de datos experimentales. Están en el archivo, pero he olvidado en qué libro estaban guardados. Y juraría que los vi hace un par de días—.
Al oír esto, Elliak sugirió:
—¿Por qué no contactas al encargado para preguntarle?—.
Dúnya dijo: —La señora encargada ha tenido que irse a casa por un asunto hoy. El voluntario que está de turno tampoco sabe dónde están los documentos que digo. Hemos llamado a la señora, pero debe estar ocupada porque no ha contestado. Así que no me queda más remedio que buscarlos yo misma—.
Elliak volvió a preguntar: —¿Y los voluntarios?—.
Dúnya respondió: —Aprovechando que yo estaba aquí, se han ido a cenar todos juntos—.
Elliak dijo:
—La defensa es mañana por la tarde, no hay prisa. Podemos ir a cenar y luego volver a buscar. Será más rápido buscarlo en el ordenador. Más tarde le pediré a la señora permiso para encender el ordenador y buscar, o si no, tampoco pasa nada por esperar a que venga a trabajar mañana por la mañana—.
Dúnya negó con la cabeza.
—Tengo que encontrarlos y rellenarlo cuanto antes para terminarlo esta noche. Mañana por la mañana no vendré—.
Elliak preguntó: —¿Vas a volver a casa del señor Abel esta noche?—.
Dúnya asintió. —Tengo algo que hacer por la noche—.
Mientras buscaba, añadió:
—Ve tú a cenar, yo me iré en cuanto encuentre los datos—.
Elliak se quedó en la puerta mirándola, movió los labios, pero no emitió ningún sonido.
Un estudiante que pasaba por la puerta de la sala de archivos lo miró a él y luego a Dúnya, que seguía buscando datos dentro, y dijo sonriendo:
—Profesor Elliak, ¿otra vez esperando a Dúnya?—.
Elliak sonrió. —Hemos quedado para cenar—.

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